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Alejandro Pizarro
Hace exactamente un año el Covid llegó al país, y aquella rareza china se volvió real. Así como al mundo entero, el virus ha tenido a Chile y a la región en vilo, e incluso por estos días, con cifras récord de contagios en la zona, no se sabe lo que viene. Sin embargo, ya hay lecciones sacadas, y hábitos que llegaron para quedarse. ¿Volveremos a vivir en la realidad de antes? No existe una teoría única, porque pese a que aprendimos a estar presentes sin estarlo, a guardar las distancias, según expertos la naturaleza humana nos llamaría a estar de nuevo juntos.

Pareciera que el cambio se ha vuelto cotidiano. Lo inusual, se ha tornado habitual y las imágenes que nunca antes vimos ya son parte del paisaje. Así es, el mundo dio un giro que no estaba en la órbita de siempre cuando llegó el Covid-19, éste se propagó y se convirtió en pandemia. Hoy, hace exactamente un año Chile registraba el primer caso confirmado. Se trataba de un médico chileno de 33 años, oriundo de San Javier, que arribó al país luego de haber pasado prácticamente un mes viajando por el sudeste asiático. Luego de ellos, la historia es conocida. 

El virus se expandió, y también lo hizo el miedo. Claro, hasta ese momento el coronavirus era algo lejano, una rareza china que los noticieros mostraban en sus secciones internacionales, pero todo fue diferente cuando lo tuvimos aquí, y nos tocó hacer frente a lo desconocido, a la incertidumbre.

Desde los primeros casos en la zona, con las dos funcionarias del IPS, en La Serena, el número fue aumentando, y las medidas restrictivas llegaron para quedarse. Cierre de restaurantes y recintos que realizaran actividades no esenciales, suspensión de clases presenciales y teletrabajo fueron conceptos que tuvimos que empezar a internalizar. Luego, más drásticos: Estado de Excepción, Toque de Queda, mascarillas obligatorias, distanciamiento social y cuarentena. Así se fue forjando la nueva realidad, esa que hoy parece cotidiana, normal, pero que no lo es. ¿Volveremos a vivir el mundo tal cual era? Aquella pregunta todavía no tiene respuestas.

 

Intentos de normalidad

Vivimos un verano en vilo, en el que para algunos debimos haber estado nuevamente en una cuarentena total, sin embargo, se logró sortear, pero ahora el fantasma vuelve. Pese a que se intenta retomar una “normalidad” e incluso muchos alumnos han vuelto a clases presenciales. Así las cosas, por un lado, tenemos números que alertan, pero, por otra parte, una resistencia al retroceso. ¿Qué nos deparan los próximos días y semanas? Por lo pronto, no hay ninguna certeza.

Pero sea como sea, el año de pandemia ya dejó huellas imborrables en una sociedad que no vivía algo parecido hace más de un siglo, y aunque esto terminará mañana, nuestras conductas y costumbres serán otras.

 

Falencias, consensos y trabajo a distancia

Para el sociólogo de la Universidad Central, Nicolás Pérez, durante este último año se han creado consensos respecto a las falencias que teníamos como sociedad a un nivel económico. Esto porque se ha dado que las políticas sanitarias han tenido que centrarse, en su momento, en sectores más vulnerables, los que muchos de quienes detentan el poder ni siquiera conocían. “Aquí se da esa circunstancia respecto de la precarización que ha generado la pandemia, en quienes ya estaban precarizados y también en los que, debido a esta crisis han tenido problemas. Para solucionar esto, se requieren consensos y la lógica histórica indica que luego de catástrofes o situaciones extremas, estos consensos sí se generan, a la larga”, especificó el experto.

Aquello a nivel macro, pero en lo que tiene que ver más con lo cotidiano, afirma que los cambios que se produjeron en el mundo laboral, serían los que probablemente, hayan llegado para quedarse, y aquí entra el teletrabajo. “Hubo todo un fenómeno, que tiene que ver con la no presencialidad, un crecimiento acelerado del uso de plataformas para comunicarse a distancia, y trabajar a distancia. Yo creo, que, en este caso, al menos a un nivel económico, las empresas descubrieron que es algo conveniente. Eso, creo que podría quedarse arraigado”, enfatizó el profesional.

 

La gente se volverá a juntar

El sociólogo se refiere a lo que tiene que ver con lo laboral, aquello, sí podría realizarse a distancia, sin tener mayor resistencia ni del empleador ni del trabajador –en labores donde sea posible-, pero según explica la psicóloga Silvia Reyes, para ella, las personas en algún momento, y apenas se les permita, se volverán a juntar físicamente. “La gente, en su gran mayoría, quiere volver a verse, volver a abrazarse, y volver a tocarse, y eso lo hemos visto en el retorno a clases, donde los niños y jóvenes sí querían y quieren volver a ver a sus amigos, a sus compañeros. Lo que pasa es que por otra parte tienes a los padres que viven con el miedo, que a mi juicio es más peligro que el propio Covid”, expresó la psicóloga, quien no cree que la gente se mantenga “viviendo de lejos”, de por vida. “Yo creo que aquí, pese a que va a demorar un tiempo, en este punto, vamos a aprender a vivir con esto, como se aprendió a coexistir con miles de otras enfermedades. Las plataformas que han surgido como zoom, obviamente que se seguirán utilizando, pero en un sentido más práctico. Hay que recordar que el ser humano es un ser afectivo. Tal vez, sigamos usando las mascarillas, como se utiliza en Japón desde hace años, pero temas como el distanciamiento físico se terminarán”, aseguró.

 

Seremos más cuidadosos

La epidemióloga y doctora en Salud Pública, Paola Salas, es consciente de que “el mundo ha cambiado”, y afirma que “todavía estamos bastante lejos de volver a tener las condiciones para vivir y expresarnos como lo hacíamos antes”, pero cuando ese momento llegue seremos distintos en algunos puntos, pero no en todos. “En lo que he notado que se ha producido a lo largo de la pandemia, y que me parece bien, es que se ha internalizado el tema de prevenir enfermedades. Siguen habiendo porfiados, pero, por ejemplo, el grupo de los adultos hombres jóvenes, debido a las distintas experiencias, ellos se cuidan. Ahí yo veo un cambio de conducta que se puede transformar en hábito”, especificó.

De igual forma, la doctora Salas destaca que las personas, debido al temor, se han preocupado mucho más de su higiene personal, y ejemplos de ello son el lavado de manos permanente, y el portar siempre un alcohol gel. “Estas cosas deberíamos hacerlas siempre, y desde antes, pero el contexto sanitario ha hecho que creemos este hábito, y en general, vamos a tener una mejor higiene personal y cuidado, lo que va a repercutir en que también nos enfermemos menos de otros virus e infecciones”, precisó.

Coincide con la psicóloga Reyes, respecto a que el distanciamiento físico terminará una vez que las medidas sean menos restrictivas. Temas como el saludo de beso, piensa, no se perderán. “Esto es más complejo. Existe un tema cultural muy potente porque nosotros, en Chile, en Latinoamérica somos muy de piel. Es decir, no creo que sigamos saludándonos con el codo”, aseveró.

Resocializar

Es un hecho: plataformas como zoom se instalaron, y aunque los expertos aseguran que no serán la tónica en las relaciones humanas, y que sólo podrían primar en lo que tiene que ver con lo laboral, están ahí, como una tentación a no relacionarse, y no moverse. ¿Caerán en este letargo los grupos más jóvenes? O tal como dice la psicóloga Silvia Reyes, ¿pesará más el deseo de vincularse más estrechamente? El psicólogo Carlos Boneta, tiene sus dudas, y sí refiere que podría existir una “generación pandemia” que prefiera realizar todo a través de plataformas virtuales, aprovechando el aceleramiento que experimentó la digitalización producto de la crisis sanitaria. “En este punto hay distintas teorías, porque claro, por un lado, está esa necesidad de relacionarse, pero eso yo lo veo más en los adolescentes, incluso de 10 u 11 años en adelante, como norma general, pero hay niños más pequeños en los que será todo un tema el reaprender a relacionarse. Incluso, y voy más allá, en los que son todavía más chicos, de 2, 3 o 4 años, ellos no conocen otra realidad. Entonces ahí va a ser complejo”, remarca el profesional.

Para Boneta, viendo el lado más positivo, este auge de las redes de comunicación, si bien develó también una de las falencias que mencionaba el sociólogo Nicolás Pérez que tiene que ver con que no todos tenían acceso, sí ayudó a los grupos que desconocían todo esto, a aprender a comunicarse en el nuevo lenguaje. “Me refiero particularmente a los adultos mayores, muchos de los cuales estaban siempre solos, y que ahora, sus hijos o nietos les enseñaron a utilizar celulares y poder conectarse. A ellos, muchos con una movilidad limitada por su edad, les vino como un regalo del cielo zoom”, manifestó el psicólogo.

Adaptarse a cambios

El Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Serena, Cristián Muñoz Catalán, analiza los pros y los contras del aceleramiento del proceso de digitalización “que llegó antes de tiempo. Avanzamos en meses lo que pensamos que íbamos a avanzar en 5 años”, dijo, agregando que todo esto permitió que se generaran “muchas ventajas en distintos aspectos, como el laboral, el tema del estudio también, pero produjo esta despersonalización que no es natural a nosotros”, refirió, ya que puso el acento en el tema afectivo. “Este es un componente importante en nuestra sociedad que a veces dejamos de lado, porque entre seremos humanos establecemos confianzas, y esta confianza se fortalece mucho con el trato directo. Aquí queda fuera la comunicación no verbal, entonces es complejo que sigamos solamente por gusto comunicándonos sólo por zoom”, aseveró.

Muñoz, también pone énfasis en que el momento histórico en el que llegó esta pandemia, hizo menos “catastrófico” el tema de los confinamientos y aislamiento físico. “Imagínate que esto hubiese pasado hace 10 años, cuando recién surgían las redes sociales, y no teníamos un nivel de conexión como el que existe ahora. Se hubiesen generado un sinfín de problemas, pero lo que ocurrió fue que descubrimos que había un montón de cosas que se podían hacer de manera remota”, puntualizó el periodista y académico. 

 

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