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Lautaro Carmona
La muerte de un hombre en su casa a la espera de una ambulancia en Coquimbo, devela una alarmante realidad a raíz de la alta demanda de la red hospitalaria. Desde el Colmed relatan las complejidades a las que se enfrentan los equipos médicos en el peor momento de la pandemia.

Colapsados y cansados, así se encuentra el personal de la red de salud. Y es que la pandemia por el Covid-19 no da tregua y cada vez es más complejo el panorama en las Unidades de Cuidados Intensivos, (UCI), Unidades de Tratamiento Intermedio (UTI ) y servicios de Urgencia, con más de 1.600 casos activos y 227 hospitalizados, de los cuales más de 100 corresponden a personas internadas en las unidades críticas.

Uno de los dramas que se está haciendo patente en la Región de Coquimbo es que están falleciendo personas a la espera de atención, ya sea en sus propios domicilios o en la atención primaria.

Es el caso de Rodrigo Navea, padre coquimbano de 40 años, quien el pasado 23 de mayo falleció en su domicilio después de una semana de haber sido diagnosticado por Covid-19 y tras insistentes llamados al 131 solicitando una ambulancia para trasladarlo a un centro de salud. “Lo que pasó es que nosotros pedíamos ambulancia porque mi hijo estaba mal. La ambulancia nunca llegó, la negaron muchas veces, tanto a la señora de él como a mí”, indicó su madre, Luz María Leiva, quien relató que su hijo comenzó con malestares el 15 de mayo, momento en que se realizó un PCR, que al cabo de unos días dio positivo, sin embargo, en menos de una semana su cuadro comenzó a agravarse, falleciendo en su domicilio, donde realizaba la cuarentena con su esposa embarazada, también con Covid.

“Yo fui directamente al Cesfam Santa Cecilia de la Parte Alta donde me atendió una señorita, ella me negó la ambulancia, ya que se requería una autorización del 131, pero desde ese número me decían que mi hijo debiera estar con los dedos y labios morados”, expresó la madre, quien no descarta acciones legales para conseguir una indemnización por lo que considera una negligencia médica, señalando que la vida de su hijo podría haberse salvado si la ambulancia hubiera acudido a su llamado, o si “yo me hubiese saltado los protocolos”, afirma.

“Ellos dejaron morir a mi hijo porque no fueron capaces de mandar a un médico, él estaba mal, no estaba pidiendo una ambulancia por un dolor de cabeza, fue horrible”, lamentó Leiva, quien decidió hacer público su caso para que esta situación no se repita. “Hay muchos casos por Covid y mucha gente que necesita atención, que los dejan solos, ellos no pueden salir. Yo pido justicia por mi hijo, para que paguen los que tengan que pagar”, concluyó.

 

Más muertes en domicilios

El caso de Rodrigo no sería el único, puesto que existe priorización de atenciones debido al colapso de la red y demora en los traslados. Rubén Quezada, presidente regional del Colegio Médico, indicó que “al tener una importante demanda de pacientes y estar al límite de nuestras capacidades se debe priorizar por una parte la atención de salud y eso afecta, no solo a las camas críticas y a quienes ingresan a UCI, sino que toda la cadena, desde pacientes que son atendidos en un Sapu o en una unidad rural de emergencia, hasta quienes están ventilados en los servicios de urgencia en espera de camas UCI , en camas de intermedios o en espera de otros centros de salud con disponibilidad de camas”.

También se han elevado las cifras de quienes fallecen en sus domicilios, tanto de aquellos que tienen una PCR positiva como los casos probables. “A nivel nacional los fallecidos probables, que son quienes fallecen sin una PCR tomada, pero que son atribuibles al virus, ya que están guardando su cuarentena por contacto estrecho o caso probable, han subido de una manera importante durante los últimos días”, aseguró Quezada, acotando que “pasaron de ser un 10% a cerca de un 30%, esto quiere decir que están falleciendo fuera de los hospitales”.

En tanto, quienes fallecen en sus domicilios con una PCR positiva pasaron de un 18% en octubre pasado a superar el 20%, “de todas las defunciones de pacientes Covid”.

“Tenemos acciones de salud que no se pueden realizar porque el personal está siendo insuficiente y porque estamos a la espera de que se libere algún ventilador, que se libere alguna cama, y los pacientes se agravan o lisa y llanamente fallecen a la espera de poder tener esa cama pendiente”, expresó el presidente del Colmed regional, añadiendo que la única forma de mejorar esta situación es bajar la cantidad de contagios, mediante “mejorar la trazabilidad, vacunar más gente, y comunicarles que esto no es suficiente para prevenir el contagio”.

 

Menos camas UCI

Otro de los inconvenientes es la menor disponibilidad de camas UCI, las que estarían disminuyendo por falta de personal calificado. Al respecto Edgardo González, director del Servicio de Salud Coquimbo, sostuvo que “durante las últimas semanas, debido al ausentismo laboral hemos tenido que reducir el número de camas habilitadas, llegando a un total de 135. Esto se debe principalmente al cansancio físico y emocional de los trabajadores, quienes llevan más de 400 días trabajando en la atención de pacientes Covid, incluso muchos alejándose de sus familias, e incluso, postergando sus vacaciones y días de descanso para poder dar respuesta a la atención de pacientes”.

Sobre el caso del hombre que falleció a la espera de una ambulancia, desde el Servicio emitieron una declaración pública, expresando que “el director de nuestra institución instruyó la realización de un sumario administrativo con el objetivo de investigar a fondo cada uno de los hechos relatados por los familiares. Como Servicio de Salud Coquimbo lamentamos profundamente lo ocurrido y empatizamos con el dolor de la familia, por lo que reiteramos que las investigaciones se llevarán a cabo a la brevedad posible para así poder dar una respuesta y definir eventuales responsabilidades sobre lo acontecido”.

En cuanto al servicio de ambulancias, en tanto, señalaron que se “ha debido fortalecer el trabajo colaborativo de la Red de Urgencia, poniendo todas las ambulancias de la red a disposición del SAMU, con el objetivo de entregar una respuesta oportuna a aquellas personas que requieran una atención de urgencia y que por su condición no puedan trasladarse hasta un centro asistencial. Entre enero y abril de este año, el SAMU ha realizado un total de 6.223 atenciones prehospitalarias de las cuales, el 5% correspondió a pacientes críticos y 95% no críticos. El tiempo de respuesta en el 50.5% de las atenciones de personas en estado crítico estuvo entre 0 y 20 minutos, es decir, desde que un usuario realizó una llamada al SAMU, una ambulancia acudió en menos de 20 minutos”. Además, agregaron que “en aquellos casos en que de forma telefónica se evalúe que la persona no requiere una atención de urgencia, desde el Centro Regulador se entregará asesoría y educación médica para el manejo de la situación”.

 

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