Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Han sido meses de arduo trabajo para los empresarios del rubro, que han debido implementar protocolos de resguardo para recibir a visitantes durante el verano. Entre las medidas, se incluye contar con un baño privado por sitio y demarcaciones de espacios.

Una de las alternativas de alojamiento preferidas para el verano son los campings, esto por la oportunidad de estar a orilla de la playa, así como de conectarse con la naturaleza.

En la región de Coquimbo existen 58 sitios de camping registrados en el Servicio Nacional de Turismo, 15 de ellos adheridos al Certificado de Compromiso, asociado a la Guía de Buenas Prácticas, donde los dueños se comprometen a cumplir con las medidas sanitarias para evitar la propagación del covid.

“Una de las formas que Sernatur tiene para medir el movimiento de los campings es a través de las consultas que realizan los visitantes en la Oficina de Información Turística (OIT), donde preguntan no solo sobre aquellos servicios de alojamientos turísticos que se encuentran abiertos, sino aquellos que cumplen con las medidas sanitarias y protocolos de salud”, explico Angélica Funes, directora regional de Sernatur.

La mayor cantidad de estos alojamientos se concentra en el Valle de Elqui y en las localidades costeras de las comunas de Coquimbo y La Higuera, las que además, registran la mayor cantidad de consultas e interés de los visitantes. 

Los protocolos

Al igual que para el uso de piscinas, desde el Minsal también se definió un protocolo para los campings. De acuerdo al Seremi de Salud, Alejandro García, los propietarios de los recintos debieron calcular los espacios útiles del sector, para determinar el aforo máximo que podían tener, el que dependía del distanciamiento entre los mismos sitios.

“Ese aforo tiene que estar puesto afuera del camping estableciendo el máximo de personas. Debe además, llevar un control estricto del nombre, rut y correo o teléfono de cada visitante, para contactarlo y seguir la trazabilidad”, explicó García.

Paola Gómez, administradora de Camping Guanaqueros, el primero de Chile que abrió en 1967, detalló que cuenta con 170 plazas, las que se redujeron a 50 por la pandemia, además pueden recibir hasta 600 personas con el retroceso a Preparación y cada sitio puede albergar hasta seis visitantes.

Asimismo, ya no pueden contar con espacios comunes, por ejemplo, los baños, procurando que cada reserva tenga uno propio. Del mismo modo, las parrillas y lavaderos deben cumplir con la distancia necesaria. 

“El camping antiguamente tenía el servicio de baños privados y comunes, por la crisis sanitaria solamente tenemos baños privados, cada carpa que arrienda su sitio tiene uno”, precisó Gómez.

Al respecto, la autoridad sanitaria indicó que “deben haber protocolos de desinfección, de utilización de mascarilla, tanto de trabajadores como visitas. También de eliminación de residuos domiciliarios, separados de los residuos covid, todo demarcado”.

García añadió que una de las falencias que han detectado en las fiscalizaciones, es que algunos no cuentan con la señalética, donde se señala el uso de mascarilla a la salida del sitio, por ejemplo, así como el aforo indicado, entre otras.

En medio de la contingencia, los dueños de camping tuvieron que enfrentar un proceso de cambios, instruyéndose en los protocolos y el plan Paso a Paso, con el objetivo de ir variando el aforo y medidas de acuerdo a las modificaciones. Por ejemplo, lo ocurrido hoy con La Serena, Coquimbo y Los Vilos, que retrocedieron a la Fase de Preparación. 

Flujo de visitantes

“Felizmente ha venido gente, tenemos un aforo de la mitad de los sitios. Este es el camping más grande de Chile, tiene 250 sitios, nosotros estamos con un máximo de 100 y ahora con 30 en funcionamiento, pero tenemos reservas y esperamos repuntar de aquí a fines de mes,” contó Amelio Arancibia, dueño de Camping Morrillos.

Un lugar con 50 años de operaciones, que al igual que Camping Guanaqueros, cuenta con historia, donde las familias concurren por generaciones, “antiguamente venían los padres y ahora vienen los hijos y probablemente en el futuro vengan los nietos, este es un camping de tradición”, agregó Arancibia.

Desde Tongoy, del camping Ripi Pal, su dueña, Scarlet Pinto, confesó que producto de los cambios de fase el turismo ha sido más local que de otras regiones. Y en lo que va del mes, el flujo ha estado lento. 

“Han llamado y hecho varias consultas, pero en relación a febrero, por ahora en enero no mucho, más gente de Coquimbo y La Serena para fines de semana o por el día” agregó.

En Paihuano, desde Valle Paraíso, su recepcionista, Javiera Galmades coincidió en el poco movimiento del presente mes, detallando que mantienen reservas para febrero, puesto que el interés de las personas comenzó a aumentar con el anuncio del permiso especial de vacaciones.

“De 40 sitios, nosotros estamos trabajando con ocho, a cada familia, grupos de máximo seis, se les están pasando dos sitios. Se les puso lavaderos individuales, horarios de piscinas para cada grupo, y se da un tiempo para sanitizar y que así ingrese otra familia y eso es lo que a la gente no le gusta mucho, toda la normativa que se tiene”, comentó.

En Vicuña, desde la Corporación Municipal de Turismo, indicaron que de los cinco camping que había en la comuna, tres estaban operativos, dos de ellos, Hotel Cabañas Vertientes del Elqui  y Camping Riojana con un 100% de ocupación este fin de semana. Mientras que Camping Tikal, en el Molle, está con un 70%. 

 

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