• Una de las principales demandas visibilizadas por la ciudadanía en las últimas tres semanas es una nueva Constitución, cuya elaboración debería ser a través de una asamblea constituyente.
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Lautaro Carmona
El presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, Matías Walker (DC) indicó que no está de acuerdo con la iniciativa del Ejecutivo porque podría ser rechazada por la ciudadanía, postura que comparte el cientista político Luis Oro Tapia, quien fue más allá precisando que la medida debe estar en sintonía con las demandas y que la gente necesariamente debe ser parte de la elaboración de la nueva Carta Magna.

El domingo en la noche el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, abrió la puerta del Ejecutivo para trabajar en una nueva Constitución política para Chile, pero bajo el mecanismo de un Congreso Constituyente con plebiscito ratificatorio.

Si bien algunos académicos celebraron la apertura del Gobierno, otros han cuestionado el anuncio ya que, hasta la fecha, no hay claridad sobre el proceso. Si el próximo Congreso, es decir el de 2021, tendrá carácter constituyente o bien, si será el actual el encargado de elaborar una nueva Carta Magna.

Un día después, la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados aprobó habilitar por 7 votos -todos de la oposición– contra los 6 del oficialismo, un plebiscito para avanzar hacia un nuevo texto constitucional, donde la ciudadanía manifestará si está de acuerdo o no iniciar un proceso constituyente.  

De esta forma, la indicación determina que un tercio de los diputados en ejercicio pueden ingresar la solicitud y que el Congreso deberá aprobarlo con 4/7 de los votos de los parlamentarios. Una vez concretado esto el Presidente Sebastián Piñera deberá convocarlo en un máximo de 90 días.

La comisión también aprobó –esta vez por unanimidad- que a través de un plebiscito la ciudadanía ratificará la nueva Carta Fundamental.

Se abre la posibilidad

El diputado por la Región de Coquimbo y quien preside la comisión, Matías Walker (DC), comentó que esta aprobación abre la posibilidad de una convocatoria a plebiscito vinculante y, que en este momento está encargado de hacer un llamado a ponerse de acuerdo respecto al mecanismo hacia una nueva Constitución, el que debe ser “democrático y participativo”. Walker mencionó como opciones una asamblea constituyente, convención constituyente, pero descartó un Congreso constituyente, que es la actual propuesta del Gobierno.

“Lo único que descarto es que sea el actual Congreso quien redacte la nueva Constitución, creo que la ciudadanía no lo aceptaría, porque quiere una fórmula mixta”, agregó.

En esta misma línea, pero desde el prisma cientista político, Luis Oro Tapia, indicó que pese a la poca claridad sobre la postura del Gobierno sería un contrasentido avanzar bajo ese mecanismo.

“Es evidente que es un contrasentido enorme comisionar a este Congreso y encomendarle la tarea de elaborar una nueva carta jurídica, porque si bien está legalmente constituido y es inobjetable desde el punto de vista jurídico, carece de legitimidad popular”, precisó.

El docente de  la facultad de Ciencias Políticas y Administración de la Universidad Central aclaró que ante este escenario es necesario diferenciar la legalidad de la legitimidad, “esta última viene desde abajo, desde la base de la ciudadanía. Este Congreso es legal, pero no legítimo”. La aclaración es necesaria –según el profesional- ya que las crisis engloba los tres poderes del Estado, los que han sido cuestionado por la nación.

Pero ¿Por qué no es legítimo?, Oro puntualizó que el estallido de descontento es más visible en el Ejecutivo, pero aseguró que la crisis es mucho más profunda en el Legislativo, sin descartar los últimos hechos registrados en el Poder Judicial.

“El poder Legislativo está mucho más deslegitimado y lo que se debe resolver es de qué manera la nación reconfigura un nuevo Estado. Hoy la nación quiere verse representada en él, porque los tres poderes se han alejado de las demandas de la ciudadanía”, arremetió.

Fórmula mixta

El parlamentario fue enfático al decir que él –como presidente de la comisión- no está imponiendo un mecanismo en particular, sino una fórmula que pueda generar consenso.

“Puede ser una asamblea o una convención que esté integrada por representantes o delegados de las regiones, con cuota de género y pueblos originarios. Hacia allá debemos apuntar, no tenemos mucho tiempo y la ciudadanía nos exige llegar a un acuerdo”, indicó.

Walker dijo que hay cierta resistencia al concepto de asamblea constituyente porque es asociado a Hugo Chávez y lo que sucede en Venezuela, pero también aclaró que hay otras experiencias que deben ser consideradas.

Respecto al mecanismo de convención, el congresista aseveró que es similar a la anterior, pero que ideológicamente es más “neutra”.

“Los delegados serían elegidos directamente por la ciudadanía mediante sufragio universal y directo y, quizás un 20% de ellos podría ser integrado por diputados y senadores, lo que serían elegidos por sus pares para aportar con su experiencia legislativa”, puntualizó.

Frente a esta posible modalidad, el diputado DC aseveró que se podrían adoptar algunas limitaciones o restricciones como por ejemplo, que aquellos parlamentarios seleccionados no puedan ir a reelección, esto pare evitar que la instancia se convierta en un “trampolín político, donde haya delegados que hagan propuestas calculando o pensando en un futuro político o partidista”.

En tanto, el académico de la UCEN fue categórico al señalar que sólo a través de la modalidad mixta se logrará dar solución al problema ya que será “más legítimo” por la sintonía que pueda generar con la ciudadanía. De otra manera, incluso bajo un proceso legal, el proceso no prosperará por la poca conexión y representatividad.

Dicotomía Estado-nación

El cientista político explicó que el origen de la crisis social y política que estalló el pasado 18 de octubre se debe en gran parte a un cambio en la relación Estado- nación.

“Siempre lo vimos como un matrimonio indisoluble, pero la verdad es que ahora la nación está reclamando un tipo de Estado diferente”, sostuvo.

Pese a esto, Oro dijo que no hay que ser alarmistas, porque no está entredicho el sistema político, “todos coincidimos y queremos que sea democrático, esto no está en tela de juicio. Aquí el principal problema gira en torno a las políticas públicas y sociales que se han aplicado y se están impulsando”.

Cuota de responsabilidad y acuerdos

Luis Oro insistió que el estallido se debe a un quiebre entre la lógica burocrática y lo que demanda la sociedad, ya que esta última quiere cambios instantáneos que no se condice con los procesos institucionales actuales.

Ahora la gran pregunta es cómo se llega a acuerdo. En este punto el cientista político dijo que toda la ciudadanía tiene una cuota de responsabilidad.

“Todos somos responsables, unos tienen una tonelada de responsabilidad, otros sólo gramos. Pero todos tenemos algo que decir al respecto ¿En qué momento nos volvimos tan superficiales? ¿En qué momento nos desconectamos de la realidad? En esta coyuntura nos enfrentamos a conceptos que no se pueden leer, porque nos alejamos tanto que ya no sabemos interpretarlos. La realidad nos desbordó”, aseveró.

Ahora el camino será lento –dice el académico- ya que “se metió mucha basura bajo la alfombra y ahora esa alfombra ya no da más, teníamos muchos rencores guardados”.

Ante esta última idea, Oro dice que el discurso de corrección política, aquello políticamente correcto, incita a creer que todo está bien, pero con la “sensación” de que nada está bien.

“Aplicar esto nos llevó a guardarnos nos propias opiniones durante décadas y ahora las sacamos todas juntas”, concluyó el académico.

Petición de la oposición

Ayer todos los partidos que componen la oposición firmaron una declaración pública que rechaza la propuesta del Gobierno de crear una nueva Constitución a través de un Congreso Constituyente y asegura que el camino que la gente está exigiendo en las calles es un plebiscito, la convocatoria a una asamblea constituyente para elaborar una nueva Constitución política.

“El Gobierno debe comprender que las y los ciudadanos movilizados en las calles de todo el país, exigen participar de este proceso histórico. Cerrar la puerta a la participación ciudadana constituye un nuevo y grave error del Presidente Sebastián Piñera. En este momento, el camino para construir el futuro es plebiscito, Asamblea Constituyente y nueva Constitución”, dice el documento.

 

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