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El Día
Roxana Zambra, Guido Hernández y Fernando Viveros reaccionaron frente al plan de ajuste que dio a conocer el alcalde Marcelo Pereira y con el que buscará ahorrar mil 574 millones de pesos. Los integrantes del cuerpo colegiado ponen en duda los criterios que se utilizaron para la desvinculación de 139 funcionarios municipales e intentarán abordar la situación por la que atraviesa la actual administración en el concejo municipal de hoy.

Diversas opiniones ha generado el plan de ajuste que anunció el municipio de Coquimbo y que entró en vigencia el domingo 01 de marzo. Los cuestionamientos vienen de distintas corrientes políticas, aunque los más críticos son los concejales que ya habían alertado un aumento “desproporcionado” de la deuda municipal.

Roxana Zambra (Ind), Fernando Viveros (PC) y Guido Hernández (RN) se refirieron a las 139 desvinculaciones    que se efectuaron y las que generarían un ahorro cercano a los mil 574 millones de pesos, la decisión se enmarca en la estrategia de austeridad impulsada por la gestión de Marcelo Pereira (DC) tras la compleja realidad financiera que atraviesa la comuna puerto.

Esta jornada se realizará un nuevo concejo municipal y a pesar que el tema no está en tabla, los integrantes del colegio edilicio mantienen la esperanza que el tema se pueda abordar a petición de sus pares presentes.

Cabe recordar que fue a través de un comunicado de prensa que el edil Marcelo Pereira manifestó la medida y cuyos principales argumentos serían la disminución del Fondo Común Municipal (FCM), menor ingreso por concepto de concesión de casino de juegos y un déficit cercano a los $1.000 millones a causa de los destrozos en infraestructura pública durante los meses posteriores al 18/O.

Oscuro panorama

En enero de este año la concejala Zambra ya había demostrado que llegaría hasta el final para esclarecer el origen de la deuda municipal, que aquel entonces ascendía a los $19 mil millones de pesos. Hoy, a más de un mes de solicitar una auditaría en la Contraloría Regional de la República critica la medida ya que no sería más que una falsa señal de Pereira.

“La gente despedida es la cara visible de la comuna y no tienen cómo defenderse. Yo no creo en la medida porque es desproporcional. Si aquí hubiera una real intención de ahorrar se habría partido por decisiones más concretas y más significativas para la gente, como por ejemplo, disminuir a los asesores externos no a las cuadrillas”, manifestó.

Además, la autoridad contó que la deuda habría aumentado lo que complicaría aún más la situación de la municipalidad coquimbana.

“En diciembre teníamos una deuda de $19 mil millones de pesos y ahora, según los últimos informes que nos entregó la Dirección de Administración y Finanzas (DAF) la deuda sería de $22 mil millones de pesos”.

Y es frente a esta cifra que la concejala independiente dice no entender la estrategia, ya que –según sus declaraciones- habría funcionarios con elevados sueldos y que, por lo tanto, serían ellos los primeros en estar bajo la lupa del “ajuste”.

“Si queremos manifestar señales de austeridad deberíamos empezar por los agentes o asesores políticos, eso sí que generaría un ahorro. Hoy en el concejo solicitaré un informe de cada funcionario que fue despedido, me han comentado que muchos de los que estaban en la lista inicial fueron reintegrados, y al parecer serían funcionarios que tienen atrasos o faltas reiterativas. Yo pongo en duda los criterios utilizados porque se supone que los con mala evaluación deberían haber salido, pero salieron jefes de hogar, gente que trabaja en los territorios”, agregó.

Su par, Guido Hernández (RN) también abordó la situación que se está gestando en Coquimbo y confesó que no está “del todo de acuerdo” con las desvinculaciones aunque reconoce que hay una gran “masa” de funcionarios que necesita conducción y definiciones.

“Yo siento la percepción de la comunidad y efectivamente el municipio de Coquimbo tiene más personal del que necesita, pero estamos en un contexto social particularmente complejo e independiente de las vinculaciones políticas al interior del municipio, la mayoría de la gente quiere y necesita directrices para trabajar. Hoy tenemos una gran masa laboral y necesidades locales que son infinitas”, señaló.

Por otra parte, Hernández dijo que hubiese preferido que la estrategia se elaborara en un margen más amplio, ya que, si bien hay que entender la situación financiera del municipio, detrás de cada trabajador hay una familia.

“Esta intención hubiera tenido aires distintos y quizás más beneficiosos para la comuna. Estas decisiones pasan por el alcalde y fue él mismo el que hizo las contrataciones y…bueno ahora está tratando de disminuirlas. Quizás el equipo que evaluó las desvinculaciones debió haber sido más diverso y que estudiara cada caso”, reflexionó.

El RN hizo hincapié en que esta “sutileza” habría evitado algunas interpretaciones que se estarían dando, como la existencia de “vendettas personales”,  situación  que no aportaría al ambiente interno de la institución.

Cabe recordar que en el comunicado emitido por el equipo de informaciones del municipio se expresa detalladamente que las desvinculaciones son el resultado del trabajo realizado por una Comisión Especial, integrada por funcionarios del municipio, quienes tuvieron a la vista solicitudes de implementar medidas de austeridad formuladas por el concejo municipal como también, antecedentes entregados por jefes de servicio del municipio, los que evaluaron a quienes cumplían funciones bajo su cargo.

“Como municipio nos vemos obligados a adoptar esta drástica decisión; la realidad financiera no nos deja más alternativas. Las desvinculaciones no se harán de manera antojadiza, sino que responden a la evaluación que cada jefe de servicio realizó de su equipo de trabajo”, expresó el alcalde Pereira en el documento.

¿Otras medidas?

Las desvinculaciones conocidas serían una parte de la reestructuración que está impulsando la administración del falangista. De hecho, el administrador municipal, Patricio Reyes, comentó a La Región que se estudiarán otras estrategias donde podrían integrarse la reducción de horas extraordinarias, la devolución de inmuebles que se arriendan, entre otras.

En esta misma línea, Hernández fue categórico al decir que ellos como concejo municipal intentarán conocer los criterios utilizados, pero que los encargados de evaluar la estrategia son los coquimbanas y coquimbanos, los que estarían “muy expectantes” por la dirección que estaría dando el alcalde DC.

“Tenemos que entender que estamos en un contexto social y político distinto donde la gente nos está midiendo con otro estándar y nosotros tenemos que dar señales claras, la situación en Coquimbo preocupa y se tienen que tomar decisiones y nosotros, los que participamos en la toma de decisiones tenemos que hacernos cargo de nuestra cuota de responsabilidad y ponernos de acuerdo”, acotó.

Cifra en duda

El concejal entregó un antecedente que podría encender las alarmas y tiene relación con un eventual “error contable” el cual no estaría arrojando la cifra oficial de la deuda municipal.

“Hay algunas averiguaciones extraoficiales que necesitamos corroborar y donde al parecer habría un error contable que alteraría el monto final de la deuda y frente a eso con Rosetta Paris vamos a solicitar los valores reales, porque para tomar medidas de austeridad, primero, debemos saber cuál es la deuda final”, cerró.

Desmintiendo punto por punto

Quien se dio la tarea de analizar el documento donde se dio a conocer el polémico ajuste, fue el concejal y candidato a alcalde, Fernando Viveros. A través de su cuenta de Facebook el aspirante al sillón edilicio coquimbano publicó un crítico mensaje.

“Con mucha tristeza hemos visto cómo se realizan despidos masivos en el municipio de Coquimbo (…) Marcelo Pereira habla a través de los medios de prensa donde argumenta que el Fondo Común Municipal disminuyó (cuestión que es falsa, adjunto foto página Sinim.cl donde se aprecia que los ingresos de este año 2020 aumentaron $188 millones más que el año pasado)”, expresó.

Del mismo modo, planteó que los recursos utilizados para reponer el mobiliario urbano vandalizado en las protestas los destinó el “Gobierno Central y no las arcas municipales”. Respecto a la disminución de los ingresos por concepto de casino de juegos sí coincidió con el jefe comunal.

Pero “¿Dónde queda el mea culpa? Fueron cientos de contrataciones en los últimos 3 años, en forma totalmente desequilibrada, con sobresueldos, horas extras descontroladas, asesorías externas millonarias, licitaciones apuradas (como es la Pampilla que se hace en agosto siempre), externalización de servicios como licencias médicas, arriendos de vehículos, etc.”, arremetió.

En el extenso mensaje, el concejal también dio espacio a una pequeña reflexión sobre una posible solución a la crisis.

“La solución de esta crisis financiera requiere un ajuste financiero integral, donde se revisen todos los gastos innecesarios. Aplicando una política de austeridad que nos permita frenar el aumento de la deuda municipal pero que sí nos permita una gestión prioritaria (…) Todos estos procesos deben ser formales y con planificación”, escribió.

Finalmente, envió un mensaje a los funcionarios que dejaron sus cargos y les brindó apoyo, “nuestro equipo jurídico está atento para acompañar dudas o denuncias. Por último alcalde, usted también queda notificado…”.

 

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