• Los asistentes pudieron conocer, de cerca, las instalaciones del Rainbow Warrior. Foto: Andrea Cantillanes.
  • El Rainbow Warrior estará, hasta el domingo, en el puerto de Coquimbo. Foto: Andrea Cantillanes.
  • Hasta 25 personas podían subir al barco en cada visita guiada, la que puede durar hatsa 40 minutos. Foto: Andrea Cantillanes.
  • Andrés Altamirano, oriundo del Bío Bío, es el único chileno a bordo del Rainbow Warrior. Foto: El Día
La embarcación pertenece a la ONG Greenpeace, que se encuentra en la ciudad puerto como parte de la hoja de ruta de la campaña "Salvemos los Mares del Fin del Mundo", que llevará próximamente a Valparaíso.

Un visitante ilustre tendrá Coquimbo hasta mañana domingo, puesto que el barco de Greenpeace, el “Rainbow Warrior”, se encuentra en el puerto de la ciudad, por motivo de la campaña “Defendamos los Mares del Fin del Mundo”, que busca proteger el océano de la región de Magallanes de las empresas salmoneras, principalmente extranjeras como Mitsubishi, que pretenden ampliar sus fábricas a la zona, en las aguas más puras del mundo.

Los asistentes podrán visitar las instalaciones del barco y asistir a una charla de difusión sobre la campaña, de forma guiada y gratuita. Ésta se podrá realizar entre las 10:00 hrs. hasta las 17:00 hrs. Los visitantes deberán portar, obligatoriamente, su cédula nacional de identidad.

Uno de los visitantes fue Roberto Muñoz, quien fue junto con su sobrino a visitar el Rainbow Warrior. Muñoz es coquimbano y dice que se levantó temprano, más que para que su sobrino conociera el barco, para que se informara sobre la campaña de Greenpeace.

“Uno podría pensar que, porque son chicos, no tienen idea de lo que está pasando. Al contrario, tienen claras muchas cosas que cuando yo era niño, no las sabía. Pareciera que vienen con otro chip, con otras ideas. Nosotros, como adultos, tenemos el deber de incentivarlos a la acción, que no sean como las generaciones anteriores y no coartarlos con nuestros miedos e ideas del pasado, que son las causantes de que tengamos el medioambiente tan dañado como el que vemos hoy en día”.

DEFENDER LOS OCÉANOS

Estefanía González es la coordinadora de Océanos de Greenpeace y concedió una entrevista arriba del Rainbow Warrior, mientras lo preparaba para recibir a sus primeros visitantes. En la intervención, además de dar a conocer los alcances de la campaña que viene a apoyar el barco, se refirió a los avances que ha habido en la Región sobre la preservación de su medioambiente.

-¿En qué consiste la campaña “Defendamos los Mares del Fin del Mundo”?

“Es una campaña mundial de Greenpeace, que busca proteger los mares de la región de Magallanes, donde se encuentran las aguas más limpias del planeta y el 33% biodiversidad mundial de mamíferos marinos. Queremos llamar la atención de los peligros que presenta para este ecosistema el avance de la industria del salmón, para evitar casos como el de Chiloé. Lo que pasa es que, como ya esa zona está contaminada, quieren irse a Magallanes. Es un tema de relevancia mundial. Por eso está de visita el Rainbow Warrior, para demostrar el carácter internacional de la campaña. El barco recorrerá las zonas para detener la construcción de 300 nuevos proyectos”.

-¿Cómo ha sido la recepción de la campaña en la Región?

“Antes vino el Esperanza y tuvo buena acogida. Esta Región presenta una riqueza similar a la de Magallanes. Por eso, la gente ha demostrado interés por la campaña. Es una Región sensible sobre la preservación del medioambiente, como se ha demostrado en las actividades que las personas han tenido contra el proyecto Dominga”.

-¿Cómo ve la relación de la gente de la Región con el mar?

“Se ve principalmente con los habitantes de Coquimbo. Es cosa de ver el pirata en el escudo de su equipo de fútbol. Tienen una relación muy estrecha con el mar. Son muy sensibles con él porque lo ven como parte de su identidad. Aun así, en general, a las personas de esta región les importa mucho cuidar el mar, como lo hemos visto con la alta convocatoria de la campaña”.

-¿Cómo es la situación medioambiental actual en la Región?

“Para nosotros, fue un gran triunfo que se haya logrado salvar la Reserva de Pingüinos de Humboldt en Punta de Choros en Coquimbo, pero vemos con mucha preocupación que se haya aprobado el aprobado Dominga. Nos oponemos porque no se han señalado, claramente, su impacto ambiental para el ecosistema. Pasa lo mismo que con Magallanes, que son vistas como zonas de sacrificio”.

-¿Cómo evalúa el desempeño del ministerio de Medio Ambiente?

“No ha sido lo esperado. Vemos un ministerio muy débil. No lo vemos señalando los impactos ambientales de las actividades mineras, pesqueras y agrícolas. No lo hemos escuchado decir nada en contra de las empresas salmoneras. Lo vemos más preocupado de proteger los intereses de las firmas industriales que del desarrollo ambientalmente amigable de la sociedad chilena. No lo vemos con verdadero liderazgo sobre el tema”.

-¿Cree que es responsabilidad del modelo neoliberal?

“Sí. Es una forma de ver la economía que siempre hemos denunciado, puesto que deja solamente a unos privilegiados vivir en buenas condiciones ambientales. El resto es visto como zona de sacrificio, donde otras personas deben vivir en ecosistemas contaminados para que uno viva bien. Chile no es la excepción, por eso, los ojos del mundo están puestos sobre nuestro país. Ya somos 80.000 personas que queremos salvar los mares. Cada vez somos más. Estamos en un momento clave para proteger la biodiversidad y buscar formas de desarrollo más amigables con el medio ambiente”.

-¿Cree que el lobby entre las empresas y los gobiernos es fuerte?

“Sin lugar a dudas. Es cosa de ver lo que pasó en Chiloé. Nueve mil toneladas de salmón descompuesto fueron vertidas al mar. El Gobierno se demoró un día en tramitar la autorización y para otras cosas pasan años. Es una muestra del lobby brutal que hay entre empresas y gobiernos. Finalmente, los blanquearon. Estamos denunciando que se retiren los lobistas y que se publique una ley mejor que rija las conexiones entre gobierno y empresas”.

-¿Cree que ese lobby se extiende a los medios de comunicación?

“Ese tema es complejo, ya que deben informar sobre ambas partes. Sin embargo, sería interesante ver más coberturas sobre estos temas. Hay una gran cantidad de personas movilizadas por preservar sus ecosistemas locales y no invisibilizados. La visita del barco apunta a eso: a llamar a los medios para que la gente conozca sobre la problemática ambiental”.

Un chileno a bordo

Como dice el adagio popular, “no hay parte donde no haya un chileno” y el Rainbow Warrior de Greenpeace no es la excepción. Andrés Altamirano es el único tripulante chileno presente en el Rainbow Warrior y es uno de  sus contramaestres. Proviene de la región del Bío Bío y es voluntario desde los 17 años, cuando estuvo en el barco Esperanza. Dice que, después, se embarcó hacia Panamá, empezando sus aventuras arriba del “Guerrero Arcoiris”, en el que lleva un mes como tripulación.

Altamirano indica que su experiencia tiene más aspectos positivos que negativos, siendo uno de éstos últimos, el uso del idioma: “todo es más bueno que malo. Conoces a buenas personas y luchas por una linda causa. Lo que me ha costado, eso sí, es el uso de la terminología de navegación en inglés. Eso pasa a ser nada misma comparado con estar aquí. Es un sueño estar en el barco y el hecho de ser el único chileno que viene en su personal, para trabajar por una campaña que implica al país, es lo mejor que me ha pasado. Te llena completamente. He viajado a varias partes y me gustaría conocer la India, por un tema cultural”.

El oriundo del Bío Bío explicó que el único requisito para partir el sueño de ser marino del Rainbow Warrior es ser voluntario de Greenpeace. “Yo fui voluntario primero, luego fui contratado para trabajar en oficina. Para viajar con el Rainbow Warrior se postula y puedes hacer hasta tres viajes anuales. Solamente dos son voluntarios. En el tercero se recibe un salario. No se puede viajar los 365 días del año, puesto que también debes hacer trabajo de oficina”.

Finalmente, el activista detalló la minuta que vive, diariamente, arriba del barco de Greenpeace. “Nuestro día parte a las 7:30 hrs, cuando el centinela nos despierta. De ahí, tenemos hasta las 8:00 hrs para desayunar. Después cada uno pasa a sus tareas. En mi caso, soy contramaestre. A las 10:30 hrs tenemos un descanso de media hora y trabajamos hasta el almuerzo, en el mediodía. Tenemos una hora para comer y luego retomamos, hasta el descanso de las 15:00 hrs. A las 17:00 hrs. terminamos de trabajar y cenamos a las 18:00 hrs. Finalmente, a las 21:00 hrs. ya estamos durmiendo en nuestros camarotes”, señaló Altamirano.

 

 

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