• Clara Olivares repasó los principales momentos tras el 18 de octubre, expresó que los estudiantes son agentes de cambios pero que las negociaciones se deben hacer con diálogo y respeto.
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Lautaro Carmona
La presidenta regional del Partido Socialista se precipitó a decir que la convocatoria del plebiscito de abril, donde la ciudadanía podrá decidir si quiere o no una nueva Constitución, será masiva por lo que el desenlace tendrá que ser aceptado por todos. Pronosticó, además, que la opción del ‘Apruebo’ será favorable.

La presidenta regional del Partido Socialista, Clara Olivares, reconoce que tras el 18 de octubre ha pasado por un abanico de emociones, recuerdos, rabias, cuestionamientos pero por sobre todo, un periodo marcado por la esperanza de poder construir una nueva visión de país.

Reconoce que la “nueva generación” de estudiantes son agentes de cambios e insiste que las negociaciones se deben hacer mediante el diálogo y con menos actos de violencia.

Milita en la tienda desde que tenía 17 años y es crítica de aquellos “compañeros” que ven el partido como un “instrumento” para conquistar proyectos personales, se declara una socialista de corazón y hoy por hoy trabaja incansablemente aunando esfuerzos por la opción del ‘apruebo’ en el plebiscito de abril.

-El eje central de la campaña del PS es una formación ciudadana ¿Se puede hacer sin sesgo político?

“Nosotros tenemos dos opciones: Apruebo una nueva Constitución y Convención Constitucional. Convergencia Progresista (PS, PR y PPD) lazó una campaña comunicacional por redes sociales y queremos formar monitores para que puedan informar, esta intervención es bien quirúrgica, no queremos contaminar. Nuestra postura como partido se mantendrá al margen, creemos que en este rato lo que necesita la gente es que nos pongamos a disposición y en este caso entregando información real”.

-¿Es más difícil hacer política hoy día?

“Antes, hacer política era feo y malo y todavía se escuchan algunos comentarios…Pero lo maravilloso de este momento es que un gran número de personas están aprendiendo de política y en la medida que participen más, la clase política se verá obligada a responder las necesidades de la gente. Después del estallidos social reafirmé una cosa y es que en este país nos meten el dedo en la boca porque nos hace falta más política, necesitamos saber más y educarnos”.

-¿No le teme a los cuestionamientos?

“Yo encuentro fabuloso cuando me preguntan algo porque me da la posibilidad de explicar cuál es mi posición y por qué milito en un partido. Yo milito porque creo en los proyectos colectivos. Milito desde que tenía 17 años y prometí jamás desertar. Los que se quieran ir, que se vayan. Son libres”.

Fuga de militantes

- ¿Le llamó la atención la salida del diputado Marcelo Díaz (PS)?

“No, para nada, debió haberlo hecho hace mucho rato. Hay gente a la que le cuesta entender que los partidos políticos son instrumentos que nos permiten cambiar la sociedad y que no son herramientas para nuestro beneficio propio. En este caso…’yo soy embajador, soy ministro, diputado y cuando ya no me dan lo que quiero me voy porque no me representa’. No, no es así”.

-La clase política hace tiempo que es cuestionada ¿Es una moda ser independiente, especialmente en este escenario?

“En este rato vende más ser independiente y es más fácil también porque no le doy explicaciones a nadie. Y claro, la clase política está cuestionada más que nunca pero yo creo que es una oportunidad para nosotros los y las militantes que creemos en la construcción colectiva. Una de las tremendas lecciones que nos han dado los jóvenes en este momento tiene que ver con la generosidad y el sentido de lo colectivo. Y frente a eso lo mínimo que podemos hacer nosotros es dar una respuesta decente. Y lo más decente es ser honesto y decir la verdad, yo soy militante y lo he sido siempre y no voy a renunciar ahora para ser mejor calificado”.

-¿Qué pasa cuando las decisiones cupulares son cuestionadas por los militantes bases?

“No me gusta hablar de otros partidos porque no corresponde, pero al menos nosotros tenemos estructuras y las decisiones se toman en dos instancias que son el Comité Central donde van todos los delegados de todas las regiones y el Congreso donde están todos los comités centrales y ahí se da el marco en el cual se tienen que mover y tomar las decisiones y si algún militante se sale, tiene que ir al Tribunal Supremo”.

Proceso constituyente

-¿Qué pasaría si en abril gana la opción del rechazo, cree que el resultado sería aceptado por los grupos minoritarios más violentistas?

“La participación será tan abrumadora que no habrá espacio para cuestionar el resultado y, si sucede, sería repudiado por todos. Los actos más ultras son rechazados por todos y han disminuido. Yo lo único que espero es que el diálogo se modere porque en algún momento todos éramos amarillos o vendidos. Recuerdo que cuando se firmó el acuerdo (15 de noviembre) lo publiqué en mi Facebook y se llenó de comentarios…me dijeron de todo y frente a eso cuesta un poco no contestar, a estas alturas ya tengo vocación de zen. A este país le falta conversación y harta política, este ha sido un momento para conocernos a nosotros mismos. También rescato que estén apareciendo más mujeres luchando por cargos de liderazgos o de otras instancias. Si logramos una Constitución paritaria sería la mejor del mundo mundial”.

-Un número significativo de la derecha se opone a la paridad de género pero por sobre todo a la opción del apruebo ¿Qué señal está dando?

“La derecha nos está diciendo dos cosas. Primero y, que es bastante brutal porque nos dice que somos tontos porque no tenemos la capacidad para elegir a quien podría elaborar una nueva Constitución y segundo, dice que estamos bien. Que estamos bien porque hay un supuesto desarrollo y crecimiento pero mientras tanto en la realidad verdadera nuestros viejos se mueren de hambre con pensiones miserables, dicen que tenemos la mejor salud y la gente se muere esperando una hora de atención. Las injusticias en este país son muchas y para la derecha eso está bien porque el mercado está funcionando, la derecha se está perdiendo una oportunidad”.   

-¿Le teme al resultado de abril?

“Hasta el momento hemos visito distintas voluntades, hay un amplio sector de la derecha más conservadora que está consciente que estamos en medio de una crisis y que necesitamos reformular cuál es nuestra visión de país y cuál es el que soñamos pero también y hay quienes no aprueban y es legítimo. Si se gana la opción del apruebo en el plebiscito podemos soñar con una Constitución donde estén todas las visiones representadas no como en esta donde solo está la postura de un sector”.

Abanico de emociones

-Usted también es presidenta regional de la ANEF ¿En lo personal cómo ha vivido el proceso de movilizaciones?

“Los primeros días sentí mucho entusiasmo pero con harta bronca, cuando se decretó el toque de queda sentí un golpe emocional muy fuerte, en realidad fue triste porque tengo tres hijos y dos de ellos viven conmigo…uno de ellos me preguntó qué se hacía con toque de queda y, no sé…luchar toda una vida para olvidar y esto nos llegó así de repente. Después de la muerte de Romario Veloz me llené de rabia y trabajé para que ese sentimiento se convirtiera en fuerza, no sé cuántos kilómetros marché, estuve en la marcha más grande de La Serena y Coquimbo y sentía cómo la gente cantaba ‘el pueblo unido…’ yo estaba en el medio y sólo lloraba…”.

-¿Hizo algún mea culpa?

“Viví un momento de harto cuestionamiento porque yo sabía que los viejitos se estaban muriendo, sabía los problemas que tienen los compañeros y las compañeras del hospital…pero no tuve la suficiente voz y fuerza para expresarlo. No sé…algo no hice o me faltó interpretar porque creo que aquellos que tenemos la oportunidad de espacios de comunicación tenemos la responsabilidad de hacer ver lo que está pasando y quizás debí jugármela más. Este es mi gran cuestionamiento pero no me volverá a ocurrir”.

-¿Qué sintió cuando el edificio donde trabaja fue vandalizado?

Piensa. “Ese es uno de los momentos más fuertes porque intentaron quemarlo y todavía se ve negro por el hollín (…) en la oficina donde trabajo se perdió todo solo quedaron unos papeles en el piso. Eso me sobrecogió, fue un momento muy malo. Pero por sobre todo eso la esperanza me ha marcado, conocí gente en las marchas, en la Plaza Buenos Aires y hoy me los encuentro en la calles y nos saludamos de compañera. Eso es esperanzador”.

No hay cambio de postura

-Tras el 18/O ha tenido otro protagonismo por el cargo que ostenta en la ANEF ¿No le teme a las críticas sobre ‘aprovechamiento político’?

Ríe. “No, para nada. No le temo”.

-Hay comentarios que estaría dispuesta a ir por una alcaldía… ¿Es así?

“No, no voy a ser candidata ni a concejala ni a alcaldesa, tampoco a gobernadora regional. En este momento mi responsabilidad es otra”.

-Pero ¿Eso podría cambiar?

“No. Mi postura no va a cambiar. Nosotros en este momento tenemos otras responsabilidades, algunos dirán que no, pero yo creo que sí y es tratar de comunicar, debemos decir en qué podemos ayudar y cómo. Yo, hoy día, estoy a disposición de las demandas de la gente”.

 

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