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Lautaro Carmona
Dirigentes del gremio sostienen que el alza de la bencina, el peligro de contagios, el toque de queda y la poca movilidad de las personas, llevó a varios choferes a cambiar de rubro.

Usuarios del transporte público de pasajeros han advertido la falta de locomoción colectiva en La Serena y Coquimbo, tras el avance de la conurbación a la fase 4  (Apertura) del Plan Paso a Paso, que trajo consigo un mayor desplazamiento de las personas en ambas comunas.

Los transeúntes afirman que el regreso de la “normalidad” a la zona, no se ha visto reflejado en el flujo de vehículos de las diferentes líneas de colectivos y microbuses, que no han aumentado la frecuencia en sus recorridos en comparación a períodos de mayores restricciones.

Al respecto, los dueños de máquinas y de colectivos reconocen que la situación planteada por los usuarios se está registrando hoy en día en algunos recorridos y horarios, y explican que esto se debería a que tienen sus máquinas detenidas al no contar con conductores para salir a trabajar.

“Muchos tienen miedo de volver a salir por el Covid-19 o se cambiaron a otros trabajos en el que tienen menos contactos con personas, esperamos que esto cambie ahora con las nuevas cifras regionales de la pandemia. La disposición a salir está, pero tenemos las máquinas paradas. Los conductores han elegido otros trabajos menos riesgosos”, indicó uno de los propietarios de microbuses.

 

Líneas volverán a normalidad

Por su parte, el seremi de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Fuentes, afirmó que si bien el servicio se ha visto afectado por la pandemia, no ha dejado de funcionar. “Ahora que la mayoría de las comunas están en fases más avanzadas y como región pudimos atrasar el toque de queda, hemos visto una mayor movilidad de las personas. Por lo mismo, aquellas líneas que tenían vehículos sin trabajar por falta de pasajeros, podrán volver a prestar servicios y se irán adecuando a la demanda”.

En ese sentido, indicó que “se ha conversado con ellos para que refuercen sus vehículos en el horario nocturno, esperamos que esto vaya mejorando”, sostuvo la autoridad, agregando, en cuanto a la falta de choferes, que “efectivamente existe una alta rotación de conductores, pero también el 70% de los propietarios de taxis colectivos trabajan sus vehículos”.

Al respecto, la Regional de Conductores de la Región de Coquimbo, “Resiconcol”, conformada por los Sindicatos de Coquimbo, Provincial Elqui de La Serena y Agrupación de Ovalle, indicó que les parece “vergonzoso” que la autoridad plantee la posibilidad de sanciones por una baja en la frecuencia de los taxis colectivos, sin asumir primero la responsabilidad del abandono en que se encuentran los conductores.

Agregan que aunque sus ingresos dependen de los pasajeros, no pueden abstraerse de los riesgos a los que están expuestos junto a sus familias en medio de la pandemia.

“Los conductores dependemos del día a día, sin previsión ni licencias médicas. Muchos colegas se han enfermado de Covid-19 e incluso han fallecido, dejando desamparados a sus familias. Otros de edad avanzada o que tienen enfermedades de base tuvieron que hacer una cuarentena obligada por seguridad”, informaron desde Resiconcol.

 

Empatía con los conductores

Marcos Ponce, presidente del gremio regional de colectiveros, reconoce que ante el aumento de los costos para salir a trabajar, muchos conductores buscaron otros rumbos durante este complejo período.

“Las personas no toman conciencia que, por ejemplo, el conductor es el que debe asumir las alzas de los combustibles y no el propietario del auto. Uno sale a trabajar pensando que tiene que hacer la cuota para el dueño, para la bencina y la hoja de ruta. Uno parte con esa deuda y luego de eso uno recién empieza a ganar. En pandemia, el conductor se estaba llevando a su casa entre 3 a 5 mil pesos. Eso obligó a muchos a buscar otras alternativas con más ganancias y menos riesgos. Súmele a esto que no había gente en las calles y aumentaba cada día el valor del combustible”, señaló el dirigente.

Ponce indicó que al tener toque de queda hasta las 22:00 horas, el conductor tampoco podía trabajar más tiempo para recuperar las ganancias. A esto se sumaba el aumento de los vehículos particulares en las calles, lo que les generaba un recorrido más lento por los constantes tacos.

“La gente dice injustamente que como tienen pago del IFE no trabajan, pero muchos colegas han salido a trabajar todos los días arriesgando su salud, porque ellos de verdad están en primera línea, luchando con los irresponsables que no se cuidan o con el que no se coloca la mascarilla al subir a los autos. Nos apuntan a nosotros, pero nadie nos dio apoyo para mejorar nuestras condiciones sanitarias, muchos colegas de su bolsillo han comprado sus cosas para poder protegerse”, manifestó Ponce.

El dirigente pidió a la ciudadanía más empatía con los conductores que se encuentran trabajando a pesar de todo, y llamó a las autoridades a apoyar al sector para tener mejores condiciones para trabajar, en lugar de amenazar con multas.

 

Locomoción mayor

Nemesio Blanco, vocero del sindicato Interempresas de Coquimbo de Lisanco, manifiesta que el caso de la locomoción mayor es muy similar, con muy pocas máquinas trabajando en algunos horarios.

“Un 50% de las máquinas está en los terminales, mientras el estado les sigue entregando el subsidio a sus dueños y nada de esto le llega a los conductores. Lamentablemente, las autoridades dicen que no pueden obligar a los empresarios a entregar estos subsidios a los trabajadores. Consideren que los dueños de buses reciben más de $5 millones en subsidio y, aparte, reciben $45 millones para renovación de máquinas, plata que es de todos nosotros, pero la gente culpa al conductor, que poco tiene que ver en algunas decisiones de los dueños”, indicó el dirigente.

En este contexto, Blanco reconoce que también existe un alto porcentaje de conductores que dejó de trabajar cuando se inició la pandemia. “Puede que falten conductores, pero tanto Lisanco, Liserco y Lincosur tienen el 50% de su flota guardada en los terminales, pero recibiendo la plata del Estado”, reitera el dirigente sindical.

Blanco coincide con el dirigente de los colectiveros, respecto a que muchos de sus colegas han dejado de trabajar por temor a contagiarse y que las condiciones económicas no les favorecían.

“Los pasajeros preferían irse en colectivo, taxis, Uber u otra aplicación, para no irse, en ciertos horarios, con tanta gente en la micro”, afirmó el vocero regional de la Coordinadora de Transporte Público Mayor, quien agrega que este escenario de la locomoción colectiva no va a cambiar tan rápido como piensan las autoridades y que por lo menos un año más seguirá esta problemática de poca frecuencia en los recorridos.

 

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