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El líder regional del gremio señaló que pese a la extensión de la alerta sanitaria, la finalización de contratos de trabajadores de la salud puede repercutir en cirugías y en otros tratamientos en especialidades claves para la rehabilitación de pacientes Covid. “Hay una grave crisis de insumos”, enfatizó.

La prórroga de la alerta sanitaria por parte del Gobierno, en la práctica, significa que se podrán seguir tomando medidas como el control de aforos y contar con la red de salud pública y privada para el manejo de la pandemia, sobre todo en vistas del eventual crecimiento de la variante Delta.

Sin embargo, se ha producido el cese de contratos de cerca de 600 trabajadores de la salud en la región, lo que tendría una serie de efectos en la atención de pacientes Covid y en su rehabilitación.

Al respecto, el presidente regional del Colegio Médico, Rubén Quezada, en conversación con diario El Día, manifestó su molestia y aprensiones.

Leer también: Cerca de 600 trabajadores de la salud fueron desvinculados en la región 



-¿Cómo se evalúa en perspectiva la desafección de tantos funcionarios?

“Esta situación nos tiene muy preocupados, porque nos pone en un muy mal pie como red asistencial a nivel nacional y también en lo regional. Nos deja en desmedro en el caso que los contagios por coronavirus comiencen a aumentar y que se requieran más camas para atender a los pacientes. Nadie puede asegurar que esto ocurra o no, pero en el caso de que suceda, con menos equipos, menos camas y una población que tiene una menor percepción de peligro, puede ser que una tercera ola nos encuentre mal parados y tengamos mucho que lamentar. Hemos visto como en Reino Unido o en Israel, pese a las altas cifras de vacunación, se presentó una tercera ola con gran cantidad de personas contagiadas y fallecidas, lo que esperamos no se repita en nuestro país. Desde el Colegio Médico siempre hemos dicho que hemos estado esperando lo mejor, pero esto nos aleja de estar preparados”.



-¿Cuál es la situación de las cirugías que se han postergado?

“Se han pospuesto muchas atenciones de hospitalización, muchos controles de paciente crónico y se han agudizado los problemas de salud mental, lo que requiere que la red asistencial siga fortalecida. Porque si recordamos los momentos prepandemia en nuestra región, con la mitad de las camas que existen en promedio a nivel nacional teníamos largas listas de espera, con pacientes años esperando cirugías y hospitalizados durante días en las salas de urgencia, aguardando porque se desocupara una cama. No hay que olvidar que la condición sanitaria no va a ser igual que en la prepandemia, pues habrá una necesidad mayor de salud. Estamos en desmedro ante un rebrote”.



-Se habla de la extensión de la alerta sanitaria. ¿Como advierte aquella estrategia?

“Hemos visto cómo desde el Gobierno se está siguiendo la estrategia de liberar, en la medida que disminuyen los casos. Si bien el estado de excepción permite movilizar recursos y poner en marcha una serie de beneficios y prestaciones sociales, sigue en entredicho lo que va a pasar con los trabajadores con enfermedades crónicas, con las mujeres embarazadas o con el posnatal de emergencia. Si bien en una alerta sanitaria es posible la contratación de personal, en la actualidad estamos viviendo el dilema del último peso. El Hospital de Coquimbo tuvo que sacar durante el mes de septiembre un instructivo de contingencia, porque existía una seria falta de insumos para realizar distintas intervenciones. No había para procedimiento de anestesiólogas, ni catéteres, ni agujas, entre otros. Por tanto, la situación desde el punto de vista financiero es dramática para recuperar las atenciones pendientes y mantener a los equipos. En cuanto al personal de riesgo, aún no ha sido puesto sobre la mesa ningún plan que involucre una acción sobre el retorno, sólo está la orden”.



-¿Considera razonable que uno de los argumentos del Servicio de Salud para finalizar los contratos sea que el número de pacientes UCI se ha reducido?

“Nosotros partimos con 22 camas críticas previo a la pandemia, se llegó a 144, pero éstas no se maniobran solas, sino que necesitan de todo un equipo de salud para poder sostenerlas. En los últimos días de la segunda ola vimos una disminución de las camas críticas porque no había personal para operarlas, así de simple. Es cierto que existen menos pacientes hospitalizados por Covid, pero tenemos una serie de pacientes que tienen que recuperar sus cirugías y sus intervenciones de salud, las que también van a requerir de camas críticas, de equipo de salud, de profesionales que estén capacitados para poder enfrentar esto. Creo que seguimos en una instancia reactiva”.



-¿Cómo evalúa las señales que entrega el Gobierno, con el fin del estado de emergencia, la prórroga del estado de alerta sanitaria pero con menos recursos y más desvinculaciones?

“Lo que nosotros vemos es una incoherencia entre el discurso y los hechos. Por una parte se ha dicho que la pandemia no ha terminado, pero se levantan ampliamente las restricciones. Existe un gran problema en salud que sigue latente pero disminuyen los recursos; se habla que ha mejorado la trazabilidad, pero se le restan los recursos a la atención primaria para realizar el testeo, trazabilidad y aislamiento. Por lo mismo, nosotros vemos desde nuestro trabajo que los mensajes que envía la autoridad no se condicen con lo que pone en práctica y francamente no está cumpliendo con lo que promete”.

 

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