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Lautaro Carmona
Cerca de 200 profesionales nacionales como extranjeros en la región han tenido esta dificultad, pues señalan que el Eunacom práctico se realiza en condiciones desfavorables. Señalan que tras el fin del estado de excepción, el sistema público y privado los dejó a la deriva.

Desde el Gobierno se decretó el fin del estado de excepción a fines de septiembre. Además, se firmó la ampliación de la alerta sanitaria, lo que permite a las autoridades mantener medidas de control de aforos y disponer de la red de salud pública y privada.

Sin embargo, se conoció de una masiva desvinculación de trabajadores de la salud, según informaron las propias autoridades debido a que el escenario sanitario había cambiado, y que el uso de camas UCI se ha reducido, de acuerdo a lo informado por el Servicio de Salud Coquimbo.

En ese contexto, oficialmente señalaron que a nivel regional fueron desafectados 600 funcionarios Covid, tanto chilenos como extranjeros. Muchos de ellos, además de quedar sin trabajo, tienen serias dificultades para revalidar sus estudios en Chile y asimismo, tener posibilidades laborales en el país, situación que afecta a cerca de 200 facultativos a nivel local.

 

Dificultades

La doctora María de Los Ángeles Contreras es médico cirujano de origen venezolano y durante tres años se desempeñó en el Cesfam de San Juan en Coquimbo. Por cierto, también cumplió un rol muy importante en la pandemia y, sin embargo, una vez finalizado el estado de emergencia, su contrato a plazo fijo fue terminado. Pero a eso se suma otro serio problema.

“Yo tengo el Eunacom teórico aprobado (Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina), pero me falta el práctico, tal como sucede con muchos colegas. Por ese hecho, no podemos obtener el permiso de parte de la Superintendencia de Salud, y por ende, no nos permiten trabajar. Estamos tratando que el ministro de Salud y el Presidente nos puedan escuchar. Considero que durante el proceso de revalidación se han producido muchas irregularidades y poca transparencia. Y mientras tanto, tenemos que seguir pagando para dar el examen. Es una locura, porque si un chileno va a mi país, sólo le piden el teórico”, sostuvo la profesional, que asegura que “hemos sacrificado nuestras vidas, incluso de nuestros familiares, estando en contacto con enfermedades, y nos pagan así. Queremos que se suspendan los exámenes prácticos o que nos den los permisos para que podamos trabajar”.

Situación similar es la que ha vivido el doctor Alexander Bravo, médico cirujano chileno y coquimbano que se graduó en Ecuador y se está especializando en Medicina del Trabajo. Es vicepresidente de Médicos Chilenos Retornados (MECHR). “La mayoría de nosotros retornamos a Chile a razón de pandemia. A muchos nos contrataron inmediatamente y fuimos muy útiles para ayudar al Estado a salir de esta crisis pandémica, y estuvimos realmente en la primera línea. Literalmente nos botaron a la calle sin derecho a nada. Además, nos encontramos con la inscripción provisoria de la Superintendencia de Salud, y al ser despedidos, esas no fueron renovadas, ya que pese a ser médicos chilenos, por haber estado en el extranjero nos ponen requisitos más altos para ejercer, lo que es una injusticia”.

A su vez, el profesional subrayó que el examen Eunacom práctico se realiza en condiciones muy difíciles, ya que “sólo tenemos ocho minutos para atender y entregar un diagnóstico por paciente, lo que ha afectado tanto a médicos chilenos como extranjeros”, concluyó.

 

Respaldo hacia los médicos extranjeros

También existe preocupación desde las organizaciones de extranjeros, que han planteado que esta situación ha precarizado la vida de personas que pese a entregar todo durante la pandemia, se han visto severamente afectadas en sus posibilidades.

En ese contexto, Mary Cortés, presidenta de la Corporación de Colectividades Extranjeras, se ha mostrado muy inquieta por esta situación y afirmó que “es mi deber apoyar a todos los migrantes, y especialmente a ellos, que expusieron su vida, para salvar otras vidas”.

A su vez, indicó que “hemos tenido reuniones con el ministro de Salud, con la Superintendencia de Salud, también lo hemos hecho con el alcalde de Coquimbo, pero la verdad es que nadie hace nada. Por ejemplo, lo que ocurrió con la doctora María de Los Ángeles Contreras es lamentable, porque también ha buscado respuestas y nadie se las ha dado. Es pura politiquería”.

 

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