• Tatiana Barrientos, desde su oficina en la Defensoría Penal Pública, conversó sobre los casos que le quitan el sueño y su pasión por defender personas.
Crédito fotografía: 
Daniel San Martín
La abogada con más larga trayectoria dentro de la Defensoría Penal Pública habló de su carrera y de los casos que siguen manteniendo intactas sus ganas de “prestar un servicio” a la comunidad, pese a las críticas que surgen con cada nuevo caso de delitos de alta connotación social, asegura que no se alejaría de la defensa penal.

Por estos días la abogada Tatiana Barrientos prepara uno más de sus casos. No es uno cualquiera, se trata de la defensa penal del hombre imputado por la muerte de un trabajador de Mall Plaza La Serena, hecho que produjo un profundo repudio en la comunidad de la Región de Coquimbo y que llenó las pautas de los medios locales durante días.

Está consciente de que no todos entienden su rol y asume que siempre hay críticas. “Cuando hay casos complicados vuelven a criticar, pero a medida que pasa el tiempo, demostramos que cumplimos un rol super bueno en el sentido de que defendemos personas, no delincuentes”, declara, mientras hace un espacio en su agenda para recibirnos.

De partida sus palabras dejan ver una fuerte vocación y en su caso no es un discurso armado. La jurista de más larga trayectoria al interior de la Defensoría Penal Pública -institución nacida con la Reforma Procesal Penal, en la cual la región fue pionera en el año 2000- no cambia por nada su trabajo y lo defiende con la misma pasión que impregna a sus alegatos en audiencia.

Esta vez en un escenario más relajado, conversamos con la mujer y la abogada detrás de varias causas que han marcado la zona y ahondamos en los factores que la han hecho mantenerse en “las trincheras” del derecho, así como las proyecciones de su carrera. Puede ser que pronto emprenda nuevos rumbos que la alejen de La Serena, pero no de la defensa penal.

Su vocación

Su llegada a la región fue casi a la par con su ingreso a la Escuela de Derecho de la Universidad Católica del Norte. Sus padres decidieron dejar Chiloé, donde nació, para buscar nuevos rumbos en la Región Metropolitana y luego venirse un poco más al norte.

Una vez egresada comenzó a buscar los rumbos de su carrera, ya radicada en La Serena, su experiencia en materia penal era poca. “Uno trabajaba a ciegas, el juez investigaba, el juez fallaba y uno tenía acceso a la causa -como querellante o defensor- recién una vez que el procesado estaba acusado, por lo tanto, toda una defensa se hacía completamente a ciegas”, advierte.

"No se busca siempre absolución, si condenas más justas, pero hay casos en que he tenido el convencimiento interno, durante toda la causa, de que la persona es inocente, al punto de que el día anterior no puedo dormir".

Eran otros tiempos, que comenzaron a cambiar cuando ya se hablaba de la Reforma. Tatiana Barrientos comenzó a especializarse, primero con un diplomado, y la “justicia transparente” que prometían los cambios fueron claves para ella, más aún con la posibilidad de tener mayor contacto con sus defendidos y así cumplir con el objetivo de “brindar un servicio”, razón por la cual ingresó a la carrera.

Antes de la defensoría postuló a la Fiscalía, “por suerte no quedé”, dijo entre risas. Hoy agradece haber encontrado su espacio en una institución que la ha acogido por 19 años y, con miras al aniversario número 20, asegura que no se alejaría de su frente. “Me preguntaban antes si era verdad que me estaba cambiando a la Fiscalía y la verdad es que yo no tendría alma de fiscal”, sostiene.

Casos que le quitan el sueño

Se da por pagada cuando puede demostrar ante un juez los casos en que existen imputados que jamás estuvieron vinculados a delitos. Nada más justo que defender inocentes, una de las claves del cambio en el sistema chileno. “Creo que existe un porcentaje bastante alto de estos casos (…) hay denuncias que toma el Ministerio Público, presenta un requerimiento, una acusación y que llegan a tribunales y se les caen, porque si hubieran investigado se habrían dado cuenta”, señala.

“Hay casos en los que he tenido el convencimiento interno, durante toda la causa, de que la persona es inocente, al punto de que el día anterior no puedo dormir, casi rezando por favor no estar equivocada y que a la persona la absuelvan. Eso te motiva, al menos en causas complicadas, de personas que son acusadas injustamente, después los absuelven, ahí tú dices ‘para esto estoy’”.

19 años cumple la Reforma Procesal Penal en la Región de Coquimbo el mes de diciembre

Son varias las que recuerda, una de ellas ocurrió hace unos siete años. El imputado era un joven de 19 años, sin antecedentes penales, denunciado por abuso sexual. “Venía asumiendo la causa, esta persona nunca vino a hablar conmigo y en la audiencia de preparación le piden 7 años y me mira llorando y me dice ‘yo no fui’”.

Preparó el caso y un mes después llegaron con pruebas al tribunal. “Lo convencí de ir a juicio, y de ser condenado iba a estar 7 años en la cárcel, pero yo tenía el convencimiento de que no era y se acreditó que no era, con declaración de las victimas incluso”, relató.

La abogada y la mujer

Experiencia y trayectoria tiene de sobra, incluso para ser defensora regional – actualmente está en un magister relativo a gerencia y políticas públicas-, aunque por el momento solo ha subrogado. Postuló en más de una ocasión, cuando pensaba volver al sur del país, pero no se concretó y luego formó familia en La Serena. Actualmente tiene una pareja y es madre de dos hijos (de 12 y 15 años).

Una vez que ellos emprendan sus propios rumbos, volvería al sur y mientras permanezca en la Región de Coquimbo, descarta por el momento presentarse para ser jefa regional. “No todavía, trabajo muy bien en las trincheras, me he tenido que retirar un poco de las audiencias y se echa de menos. El tener contacto con la gente en general se echa de menos”.

"En casos complicados vuelven a criticar, pero a medida que pasa el tiempo, demostramos que cumplimos un rol super bueno, en el sentido de que no defendemos delincuentes, defendemos personas".

De todas formas, una vez terminada la jornada, Tatiana Barrientos se sale del rol de abogada para dedicarse a los suyos y a sí misma. “Me gusta leer un poco, escuchar música y hacer cosas en familia (…) libros de derecho, no mucho, salvo cuando necesito estudiar -y ya estudio bastante en la defensoría- así que un poco más liviana la lectura. No leo revistas (ni veo matinales). Me gusta Isabel Allende y en música los clásicos: Sting, The Beatles…”.

Lo que más disfruta es pasar tiempo de calidad con su familia. “Como buenos chilotes, siempre hemos sido ‘achoclonados’, me gusta justarme en casa, con la familia, con amigos, salir de viajes, al sur habitualmente, adoro manejar, tomo vacaciones y manejo 3 mil, 5 mil kilómetros. Me gusta llevar a mis hijos a viajar”.

¿Siempre en Chile? “Si, siempre en Chile, salgo pocas veces al extranjero y pocas veces sola, las vacaciones las saco solo para estar con mis niños y mi mamá (…) como destino me gusta Chiloé, Futaleufú, Chaitén…”, sostiene.

Ese amor por el sur de Chile la tiene aún soñando en volver a sus raíces, pero se lo toma con calma. No descarta tomar nuevos rumbos si todos los factos se configuran, de lo que no se alejará, asegura, es de su vocación de defender personas.

La Reforma Procesal Penal

En diciembre de 2000 comenzó el cambio más importante que ha tenido la justicia chilena, con la Reforma Procesal Penal, que, entre varias novedades, permitió la creación de la Defensoría Penal Pública, reconociendo derechos y garantías para las personas que resultan vinculadas a delitos, estableciendo la presunción de inocencia como eje principal. La Región de Coquimbo fue pionera en el cambio.

¿Cómo era vista en sus inicios la Reforma?

“Había harta expectativa. Se inicio el 16 de diciembre del 2000 y aquí partimos cuatro defensores, más uno que nos apoyaba en Vicuña. Todos esperando el primer control de detención, que duró más o menos 3 horas. No me tocó a mí, le tocó a un colega, pero estábamos todos expectantes de cómo iban a ser las audiencias, no sabíamos cómo se iba a alegar, qué nos iban a permitir los magistrados. Como ciudadano se tenía las expectativas de que existieran más garantías, la gente se asustó un poco, y uno como abogado estaba ansioso de ver cómo funcionaba el procedimiento nuevo”.

Y a 19 años ¿Qué ha cambiado en la defensoría?

“Se ha ido especializando bastante. Dentro de la defensoría tenemos academia indígena, personas inimputables, extranjeros… especializaciones en varias áreas, para tener mejores herramientas para atender a grupos que son un poco más vulnerables. También se han puesto más exigentes en estándares, para que nosotros mismos garanticemos sus derechos, en cuanto a cumplimiento de plazos, por ejemplo”

 

Homicidio en el mall

El 21 de agosto un nuevo hecho policial tiñó de sangre La Serena. Un trabajador de una tienda de un centro comercial fue asesinado con un arma blanca, luego de intentar frustrar un robo. El imputado, un técnico en enfermería de 27 años de edad, está siendo investigado por el Ministerio Público en calidad de presunto autor del delito de robo con homicidio.

Actualmente tiene la causa del homicidio en el mall ¿cómo proyecta ese caso?

“Se está evaluando con una pericia psiquiátrica, porque según lo revisado, esta persona presentaría algún tipo de problema. Entonces evaluaremos con estas pericias para ver si descartar o no esta arista y establecer una línea de defensa determinada. Discutiremos, además, que existen dos delitos distintos, cometidos en tiempos distintos, a diferencia de lo que dice el Ministerio Público”.

¿Esas pericias apuntan a una eventual inimputabilidad?

“Si, es para ver si existiría inimputabilidad o no. Se debe pedir una audiencia para pedir pericias a un organismo independiente”.

 

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