• La Bahía de Tongoy es considerada como un laboratorio natural, en donde se están realizando una serie de investigaciones que buscan explicar el proceso de surgencia.
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La investigación fue encabezada por la doctora Laura Ramajo del Centro de Estudios de Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), en colaboración con María Valladares, oceanógrafa de AguaPacífico y fue financiada con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Científico (Fondecyt).

Por Paula Garviso 

La Bahía de Tongoy es considerada por los investigadores como un laboratorio natural para proyectar los efectos del cambio climático en la pesca, la acuicultura y el cultivo del ostión del norte. Es por esto que las costas de este balneario regional fueron el centro de la investigación, publicada en la revista científica Science of the Total Environment, con el título “la intensidad de la surgencia modula la aptitud y el rendimiento fisiológico de las especies costeras: Implicaciones para la acuicultura del ostión Argopecten purpuratus en el sistema de la corriente de Humboldt”.

Laura Ramajo, investigadora de Ceaza y co-autora del estudio explicó que en términos generales,  “la Bahía de Tongoy presenta condiciones recurrentes de surgencia y, por lo tanto, condiciones de baja temperatura, bajos niveles de oxígeno y pH (mayor acidez) de variable intensidad. Esto lo aprovechamos, y la usamos como un laboratorio natural para estudiar el rol que tiene la intensidad de este proceso sobre la fisiología y la sobrevivencia del ostión del norte”.

Surgencia y productividad

Según lo explicado en la publicación científica, el ostión del norte es capaz de hacer frente a condiciones ambientales estresantes impuestas por la surgencia, como bajas temperaturas, baja concentración de oxígeno y mayores condiciones de acidez. No obstante, producto del cambio climático, estas condiciones se podrían prolongar en el tiempo generando impactos negativos sobre el ostión y una menor sobrevivencia de este recurso, que es el cultivo principal de la Bahía de Tongoy. 

Del mismo modo, los investigadores observaron que, bajo condiciones de mayor intensidad de surgencia, los ostiones incrementan su metabolismo y el grosor de su concha, así como los niveles de materia orgánica en la concha, a fin de evitar su disolución ante las condiciones más ácidas .

“Usamos a la Bahía de Tongoy como un laboratorio natural para estudiar el rol que tiene la intensidad de este proceso sobre la fisiología y la sobrevivencia del ostión”, Laura Ramajo, investigadora de Ceaza

María Valladares, investigadora de AquaPacífico y co-autora del trabajo, planteó que actualmente se están llevando a cabo diferentes estudios en la Bahía de Tongoy, los que buscan explicar el proceso de surgencia, el que tiene un efecto directo sobre la productividad de esa zona, ya que las aguas presentan altas concentraciones de nutrientes que fertilizan las costas y producen un aumento en el fitoplancton, que es el alimento del ostión y de otros recursos marinos. “La surgencia no genera una respuesta lineal en la productividad marina; es decir, al incrementarse su intensidad no significa necesariamente que se genere un aumento directo en el fitoplancton. Esta respuesta no lineal se denomina ‘ventana óptima ambiental’, e indica la existencia de un rango específico de intensidad de surgencia que es óptimo para la productividad biológica”, señaló.

En la misma línea, agregó que “si este fenómeno oceanográfico es demasiado intenso, como se pronostica en el futuro, aunque los nutrientes sí alcancen la capa superficial, los organismos fitoplanctónicos pueden verse expuestos a procesos turbulentos, de mezcla o advectivos, que los empujen fuera de la costa o a profundidades donde no pueden tener acceso a esos nutrientes”.

 

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