• Por medio de abogados de la Fundación para La Confianza, a principios de diciembre se interpusieron querellas contra el exobispo en los Juzgados de La Serena y Chillán. Dentro de las diligencias está contemplado llamar a declarar a las víctimas, al imputado (en caso de su retorno a Chile) y a quienes sean mencionados en los relatos para recopilar más antecedentes. Foto: Captura TVN
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Captura TVN / El Día
La denuncia por una situación de índole sexual que ocurrió en Alemania en el año 2004, más los testimonios que se hicieron públicos en Chile y derivaron en causas ante la justicia civil, agilizaron la decisión del papa Francisco de dimitir el estado clerical de quien fue arzobispo de La Serena entre 1990 y 1997 y ocupó otros cargos de relevancia en la Iglesia chilena.

Francisco José Cox fue noticia desde principios de 2018. Las heridas que dejó a su paso nunca cerraron y a lo largo de este año se dieron una serie de acontecimientos que llevaron a la pérdida de su investidura como sacerdote, así como de los privilegios que gozaba bajo el amparo de los Padres de Schoenstatt en Alemania, que adelantan trámites para devolverlo al Chile a que enfrente la justicia por los delitos de índole sexual que se le acusan.

Esto ocurrió porque el exreligioso de 85 años de edad fue investigado formalmente por la Congregación de la Doctrina de la Fe en el Vaticano, en base a la denuncia de un caso de abuso  que se habría registrado en 2004 en contra de un joven de origen boliviano –actualmente con nacionalidad estadounidense-,  que en ese entonces tenía 17 años y participaba en un programa de intercambio de Schoenstatt.

Pero antes que se hiciera público este caso, revelado en octubre de este año, tres víctimas de Cox en Chile rompieron el silencio y hablaron públicamente del acoso que sufrieron por parte de la autoridad eclesiástica a corta edad, mientras dos de ellos decidieron interponer sus denuncias en juzgados civiles.  

EL NOMBRE EN UNA PLACA

El tema Cox comenzó a generar ruido a nivel regional desde que el sociólogo Juan Rojas Palma, mientras paseaba por el casco histórico de La Serena a mediados de febrero, se percató que en la entrada de la Catedral estaba una placa conmemorativa con la reseña cronológica de los periodos de las máximas autoridades eclesiásticas en la Arquidiócesis.

Le pareció ‘inconcebible’ que el nombre de Francisco José Cox estuviera allí, cuando había sido acusado de ‘actos impropios’ mientras aún se desempeñaba como arzobispo de la ciudad, cargo que ocupó entre 1990 y 1997.

139 son las causas abiertas por abusos sexuales en el seno de la Iglesia de Chile. Implica a 245 víctimas y 190 personas son investigadas.

Rojas, en conjunto con Felipe Barraza, sintieron que debían “hacer algo”, especialmente en el contexto de la reciente visita del Papa Francisco al país entre el 15 y 18 de enero, una estadía marcada por las acusaciones de encubrimiento a Fernando Karadima por parte de Juan Barros, obispo de Osorno.

En primera instancia, hicieron la solicitud del retiro al actual arzobispo, monseñor René Rebolledo, quien les manifestó en el mes de marzo que no estaba de acuerdo y que, de hecho, no era potestad del Arzobispado, ya que la catedral era un monumento histórico y cualquier cambio dependía del Consejo de Monumentos Nacionales.

El nombre de monseñor Cox en la placa de la Catedral de La Serena generó un gran movimiento este año.
Foto: El Día

 

No se quedaron de brazos cruzados e inmediatamente comenzaron una campaña por redes sociales en la que recibieron mucho apoyo, además decidieron recoger 100 firmas ‘reflexivas’, en su mayoría de autoridades locales. Éstas fueron enviadas en el mes de junio al Vaticano, junto con una carta en la que expresaron sus inquietudes al sumo pontífice.

En medio de esta iniciativa, Hernán Godoy, Abel Soto y Edison Gallardo revelaron a la sociedad cómo habían sido vulnerados por el líder religioso y los dos primeros interpusieron querellas ante el Ministerio Público. También habló monseñor Manuel Donoso, quien en entrevista con El Día aseguró que “mucha gente de la iglesia sabía los antecedentes de Cox antes de traerlo a La Serena”.

“El hecho de quitarle la investidura a Cox es un antes y un después en la Iglesia católica”, Abel Soto, víctima

En paralelo, los esfuerzos por quitar la placa se extendieron unos 7 meses, hasta que por fin se logró. El domingo 30 de septiembre la agrupación de laicos Juan XXIII, liderada por Juan Rojas anuncia el retiro de la placa y a partir de ese momento se registra una cadena de acontecimientos que marcaron el caso entre octubre y noviembre.

Después de constituirse en asociación civil, el grupo de laicos Juan XXIII logró su retiro. Foto: El Día

El martes 02 de octubre se da a conocer la denuncia en contra de Cox por presunto abuso sexual ocurrido en Alemania y para el sábado 06 el Instituto de Padres Schoenstatt envía un comunicado en el que piden perdón a las víctimas. En el texto precisan que el religioso se encuentra enfermo, necesita de asistencia permanente y tiene signos de demencia senil.

Estas afirmaciones se caen el domingo 07 de octubre, cuando el canal nacional 24 Horas muestra a Cox en la casa central del Movimiento Schoenstatt en Alemania, en aparente tranquilidad y respondiendo con lucidez.  Al enterarse que el periodista era chileno, no quiso dar declaraciones

Las imágenes inéditas ocasionaron un gran revuelo en Chile y generaron sentimientos encontrados en las víctimas que lo único que pedían para ese momento es que a Cox lo expulsaran de la Iglesia.

DIMISIÓN DEL ESTADO CLERICAL

El sábado 13 de octubre el Vaticano anunció oficialmente la dimisión del estado clerical de Francisco José Cox, junto al de Marco Antonio Órdenes Fernández de 54, ex obispo de Iquique, después de haber sido investigados por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

La decisión de expulsarlos la tomó el papa Francisco el 11 de octubre y “no admite recurso”.

Posteriormente, la Conferencia Episcopal de Chile pide perdón a los que “han sufrido el abuso y daño causado por los obispos”, mientras Schoenstatt asegura que colaborarán con la justicia y pedirán una evaluación médica para determinar el posible retorno de Cox a Chile.

“El hecho de quitarle la investidura es un antes y un después en la Iglesia católica (…) esto abriga una luz de esperanza para todas las otras víctimas y sobrevivientes que ven de manera muy lejana su justicia, pero ese viento está empezando a soplar de a poco”, señaló a El Día Abel Soto, otra de las víctimas. 6101iR

INMINENTE TRASLADO A CHILE

A finales de noviembre, se dio a conocer que el estado de salud de Cox no es impedimento para viajar a Chile, por lo que eventualmente podría enfrentar la justicia.

Patricio Moore, vocero de Shöenstatt en el país, indicó a El Día que esa es la conclusión obtenida del informe médico del exsacerdote, tras la realización de exámenes en Alemania. El documento precisa que padece de diabetes, cáncer de próstata y síndrome de demencia senil.

Y aunque la fecha de regreso aún no está definida, dependerá de una microcirugía de cerebro a la que será sometido la primera semana de enero, que ya estaba planificada y le permitirá movilizarse mejor.

 

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