Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Realizaron una marcha y protesta en el lugar en donde fueron encontrados los restos de la joven madre reclamando por cómo ha sido llevado el caso. Reclaman que por ser personas de pocos recursos no se les ha dado la atención policial que merecen.

Familiares y vecinos de María José Zambra Cortés realizaron una marcha y se tomaron el Puente El Libertador, lugar donde encontraron los restos de la joven madre descuartizada, en protesta por el lento accionar policial y reclamando justicia.

Fue el sitio en donde hallaron los restos cercenados donde se detuvieron, se tomaron la vía interrumpiéndola con barricadas y se manifestaron molestos, porque señalaron sentirse poco tomados en cuenta  e incluso teniéndolos como sospechosos del alevoso crimen.

Según plantearon los manifestantes,  que si el cuerpo no hubiese aparecido en ese lugar donde lo fueron a tirar, posiblemente aún no sabrían nada de  María José Zambra. “La policía no se preocupó lo suficiente del caso, porque no es gente que tiene recursos”, dijo una de las asistentes a la protesta, indicando solo que se llamaba Carolina.

Una prima de la víctima, Judith Cortés, dijo que “nosotros necesitamos que se haga justicia, que el asesino pague el asesinato, que no quede impune”, dijo.

Mujer tranquila

La madre de María José, Judith Cortés Rojas, la recordó como “tranquila, dueña de casa, atenta con sus hijos, no salía a la calle, era buena vecina. No sé por qué le hicieron esto, ella solo salía a dejar a los niños a la escuela, en eso andaba y no llegó nunca más”, mencionó muy dolida por la situación.

Posteriormente se quejó de que “Investigaciones no hizo nada, lo único que hicieron fue ir a registrar mi casa, desarmaron todas las piezas, todo, como que buscaban alguna cosa. Registraron todas las piezas y ahora dicen que nunca fueron, están mintiendo”, declaró.

Tanto la madre como la hija eran temporeras, “trabajábamos para comer”, indica la madre de la víctima, quien dice no convencerse aún de lo que le hicieron a su hija.

Una de sus vecinas indica que María José era algo seria, pero que se saludaba casi con todas las vecinas y vecinos, que la veían a diario cuando pasaba con sus hijos para el colegio.

Ana María, otra familiar, la recuerda como  “una buena hermana, buena hija también. Era seria, pero alegre, unida con todos los familiares. No sabemos qué fue lo que pasó y la policía tampoco nos da información, dicen que está todo dentro de la carpeta investigativa”.

Señala que han sido días difíciles los que han debido enfrentar, “nadie espera que pase algo así, es traumático, todavía no lo creo, hasta verla para creer recién”, ya que tiene la esperanza de que se hayan equivocado y que no sea su hermana la que encontraron.

Plantea que ella se ha quedado al cuidado de sus dos hijos y que ahí permanecerán.

Que se llegue hasta el final

La familia de María José Zambra, piden que se investigue hasta que se logre determinar qué fue lo que ocurrió, quién o quiénes la asesinaron, ya que están convencidos de que fue secuestrada antes de asesinarla e ir a tirarla al lugar en donde fueron encontrados sus restos.

Plantean que la policía desde que fueron encontrados sus restos señaló que había participación de terceros, por lo tanto tienen que encontrar a esas personas y no estar apuntando a su familia como lo han hecho hasta este momento.

Señalan que cómo era posible que en 50 días no tuvieran ni una sola pista y que se hayan preocupado de apuntar como sospechosos a su propia familia. “Más la buscamos nosotros que ellos, la policía se dedicó a buscarla en las redes sociales”, señalan.

Tienen el convencimiento de que estuvo secuestrada antes de que la asesinaran, ya que indican que en más de un mes y medio que estuvo desaparecida, sus restos estarían absolutamente descompuestos y por la fotografía de una  de sus manos que vieron, esta se notaba con poca data de muerte.

Además, esperan que le entreguen pronto los restos para poder darle una sepultura como corresponde, pero que no dejen el caso tirado, que indaguen para que lo resuelvan.

El calvario

El calvario para la familia de María José Zambra comenzó el pasado 29 de agosto, día en que fue a dejar a sus dos pequeños al colegio, uno de 11 y otro de 7 años de edad.

Ese día salió como siempre lo hacía, pero no retornó a casa. La esperaron hasta tarde, sin dormir casi toda la noche.

Al día siguiente fueron a poner una denuncia por presunta desgracia. Denunciaron lo que estaba ocurriendo y manifestaron su preocupación, porque nunca se separaba de sus hijos, menos así sin avisarle a nadie.

Comenzaron a pasar los días e iniciaron una búsqueda por todos los lugares en donde podría estar, hospitales, servicios de urgencia, luego se dedicaron a pegar carteles con su fotografía por si alguien la había visto, pero todo fue infructuoso.

Dicen que en ese proceso la policía estaba investigando, pero lamentan que les hayan señalado que incluso ellos eran sospechosos y más aún, que hayan registrado la casa donde la víctima residía con sus padres.

Pasó completo el mes de septiembre, tiempo en que estuvieron sumidos en la desesperación de no poder saber nada de ella, mientras sus pequeños eran cuidados y se les dijo que su madre había salido a un trabajo que le salió fuera de la ciudad.

En octubre continuaban la búsqueda, incluso la había ampliado al litoral y a la comuna de Coquimbo, por si alguien había podido divisarla allá, pero no hubo ningún resultado.

Referente a la policía, indican que durante todo este tiempo no les entregaron información ni se acercaron a ellos.

El 19 de octubre pasado, sus hermanas se enteraron por conocidos que los alertaron que en el Puente El Libertador habían encontrado restos que podrían ser de una mujer, de inmediato concurrieron al lugar, pero no les pudieron confirmar absolutamente nada.

Como en redes sociales y en algunos medios electrónicos comenzó a circular la fotografía de una mano y del brazo, Leidy Zambra, hermana de María José, señala que reconoció un tatuaje, el que incluso habían ido a hacérselo juntas y no le cupo dudas que los restos que habían encontrado en unas bolsas y un saco, eran los de su hermana.

Señalan que el calvario que han debido llevar durante más de un mes y medio ha sido demasiado duro, que por todo lo que han debido pasar, por la casi nula información de parte de la policía sienten frustración y rabia, “si fuéramos una familia con plata no nos pasaría esto y se nos hubiese tomado en cuenta”, indican.

Por eso, lo de la marcha y la manifestación realizada en el lugar en donde fue encontrada María José, porque esperan que se investigue, que se le dedique el tiempo que amerita el caso, que la policía utilice todos los medios que tiene para aclararlo, ya que esperan que se haga justicia y que los responsables sean llevados ante la ley para que respondan por tan cruel muerte que le dieron a quien era parte de su familia. Eso es lo que piden.

 

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