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Alejandro Pizarro Ubilla
En conversación con El Día, Shelda Ascensio, manifestó que era Mirta Ardiles, hoy formalizada por incendio y el parricidio de su hija de 12 años, quien iba siempre a las reuniones tanto de la víctima como de su hijo menor, que mantenía en común con Luis Santander. El individuo nunca estuvo presente en temas relacionados con los estudios de los niños y por lo mismo, a los funcionarios les llamó la atención que llegara con el pequeño de 7 años a vacunarse aquel pasado 26 de noviembre, cuando en paralelo, se producía el terrible crimen en Villa Talinay.

La investigación no ha terminado en el de caso Melissa Chávez, al contrario, recién comienza. Mientras Mirta Ardiles, hasta ahora única formalizada por parricidio e incendio en el crimen cometido el 26 de noviembre del año pasado en el sector de Villa Talinay, en Coquimbo, donde habría asesinado a su propia hija, cumple prisión preventiva, se continúan realizando indagatorias tendientes a determinar si existen más involucrados directa o indirectamente, y también se trabaja para determinar el móvil que habría tenido la imputada para cometer tan salvaje acto. 

RETORNA EL HERMETISMO 



Las últimas semanas desde el 4 de febrero cuando se produjo la detención y posterior formalización de Mirta Ardiles, han sido ajetreadas. Todo lo que se descubrió en casi dos meses y medio, se dio a conocer durante la audiencia que terminó con Ardiles con la más gravosa cautelar. Luego de ello, una investigación de Diario El Día develó la historia de vulneraciones que había tenido que enfrentar Melissa, desde que se realizó una denuncia por abuso sexual en su contra, cometida, se presume, por su padrastro Luis Santander.  

La red de protección y justicia se activó, en ese momento (2014) y la niña fue entregada al cuidado de su tía paterna, Gina Chávez, durante un año y medio, tiempo en el cual por orden del tribunal de familia se evaluaron las competencias psicológicas y psicosociales de la madre, quien precisamente había realizado la denuncia por abuso. Mientras tanto, la fiscalía investigaba en materia penal. 

Pero, así como se inició el proceso, éste llegó a su fin. Increíblemente Mirta Ardiles, pudo pasar todas las evaluaciones que se le realizaron durante los 17 meses en que estuvo en el programa de intervención focalizada, y así, con informes favorables que indicaban que no constituía un peligro para Melissa, y supuestamente con el sujeto que habría abusado de ella, lejos –ya que eso fue lo que indicó en su momento-, pudo recuperar el cuidado de quien, a la larga, según toda la evidencia disponible, sería su víctima. 

Las entidades responsables del sistema de protección y justicia que no lograron detectar el peligro que corría la menor no se han manifestado al respecto, ni mucho menos han realizado un mea culpa para mejorar. 

MÁS TESTIMONIOS 



Al ser un caso de alto impacto, los medios nacionales se han volcado a la noticia, y han estado ubicando a parientes de los protagonistas. En ese contexto, un medio entrevistó a los padres, adultos mayores, de Luis Santander, quienes, sin mucho conocimiento, señalaban que estaba “desaparecido”, pero lo cierto es que el sujeto se encuentra ubicable por la PDI ya que se reabrió la investigación por la denuncia del presunto abuso y en esas indagatorias, tendientes a determinar el móvil, el cual podría tener que ver con los celos que sentía Ardiles hacia la pequeña Melissa por la estrecha relación con el padrastro, él es fundamental. 

Tías de la víctima, hermanas, vecinas y hasta el ex marido con quien Mirta Ardiles no tenía contacto hace más de 10 años, han salido a teorizar respecto al caso. Pero más allá de hipótesis y testimonios lo concreto tiene que ver con las pruebas de la audiencia y la historia pasada de vulneraciones hacia Melissa, que quedaron al descubierto en la publicación el pasado sábado 13, de este medio. 

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IMPRESIONES QUE PODRÍAN ABORDARSE EN LO PENAL



Quienes sí podrían tener elementos importantes que aportar, y que, de hecho, podrían ser testigos en un eventual juicio oral, son los que estuvieron más cerca de Melissa en sus últimos días, más allá de los familiares. En ese sentido cobran realce las declaraciones realizadas a El Día por quien era la directora del colegio San Luis el año pasado, Shelda Ascencio, quien contactada por este medio manifestó que, en términos generales, siempre vio a la víctima como una niña normal, esforzada, que se relacionaba muy bien con los demás. “Nunca advertí ningún tipo de problema. Sí asistía a un programa que hay en el colegio para niños que tienen algún tipo de dificultad en su aprendizaje, pero nada grave”, sostuvo. 

Respecto a si conocía su historia pasada, y si estaba dentro de algún programa siendo atendida en calidad de víctima, o lo había sido antes, indicó que “para nada”, algo que resulta extraño porque la menor sí estuvo, y necesariamente se le debió informar de la situación al colegio. En lo que sí reparó fue en que el día de los hechos, antes de que se conocieran, el hermano menor de Melissa concurrió a realizarse una vacunación, y, en lo que fue algo muy particular, era que su padre –padrastro de Melissa- fue quien llevó al menor, algo que nunca había ocurrido. “Por lo que me comentaron a mí, la única vez que se vio al padrastro en la escuela fue el día en que ella falleció”, cuenta la exdirectora. Y claro, en ese momento nadie sabía que paralelamente en el domicilio de Villa Talinay se cometía un asesinato. 

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LA MEJOR AMIGA 



El padre de la mejor amiga y compañera de curso de Melissa, Juan Barraza, afirma que estuvo en permanente contacto con la niña en los últimos tiempos, debido a que incluso, iba a dormir a su casa, ya sea durante la semana o los fines de semana. Afirma que, al padrastro, Luis Santander, nunca lo vio, pero sí veía a su madre Mirta Ardiles, y no encontraba ninguna anomalía en su comportamiento. Lo que siempre le llamó la atención, era lo callada de la niña, lo introvertida. “He leído cosas, que decían que ella era muy alegre, muy extrovertida, pero a mí esos relatos que dan los familiares no me cuadran con la Melissa que yo conocí. Muy tímida, y que básicamente sólo hablaba con mi hija que era su amiga”, finalizó. 

 

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