Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Anticiparse para la llegada de más de 300 mil personas a la región por el eclipse solar fue todo un desafío que requirió coordinación y planificación de diversos estamentos y de la misma comunidad que se preparó de diversas formas para vivir la jornada. A un año del fenómeno, Rolando Casanueva, quien coordinó la seguridad y vialidad en la región, contó su experiencia y los desafíos que vivió.

Uno de los grandes desafíos que se tenía en la región de Coquimbo con el eclipse era respecto al tema logístico, de seguridad  y de vialidad, puesto que  se estimaba una llegada masiva de turistas y científicos a la zona con el objetivo de observar el evento astronómico.

Quien estuvo a cargo de esa materia fue el Coordinador Regional de Seguridad Pública que asumió el General en retiro de Carabineros, Rolando Casanueva, el 16 de mayo de ese año, a poco menos de un mes del fenómeno.

En conversación con Diario El Día Casanueva relató que “ya habían planificaciones dispuestas cuando yo asumí el cargo de Coordinador Regional pero había que consensuar cada una de estas planificaciones y llegar a un punto de equilibrio que permitiese mantener en el tránsito, el flujo lo más fácil posible para el desplazamiento de la gente hacia los lugares donde se iba a avistar” relató a El Día Casanueva.

Su trayectoria de más de 34 años como oficial de Carabinero le permitió adquirir experiencia en la temática, puesto que estuvo a cargo de tránsito en la región Metropolitana, por lo que tenía una visión más amplia de lo que se proyectaba para la región.

Recordó que el plan de vialidad consistió en tomar como base la ruta 41, que era la que podía tener mayor complejidad por el hecho de contar con una sola pista por sentido, por lo que se basaron en la planificación de Carabineros que proponía una vía netamente unidireccional para el desplazamiento de los vehículos hacia el interior.

Comentó que hubo elementos que no estaban considerados en primera instancia, como el hecho que se desplazaran tantas personas a la comuna de La Higuera, lugar donde se apreció por más segundos el fenómeno y donde llegaron cerca de 70 mil visitantes, provocándose congestión en algunos sectores de la ruta que tras el eclipse significaron horas de espera, pero sin accidentes ni mayores inconvenientes.

Un trabajo que requirió de la coordinación de diversos estamentos, como los municipios, Carabineros, bomberos, el comercio, entre otros, para poder entregar el mejor servicio a los turistas con el fin de promover la región como destino.

Uno de los puntos que destacó fue su trabajo con el ex administrador regional y coordinador del evento, Cristian Morales y contó como todo el esfuerzo que habían realizado había dado buenos resultados, logrando proyectar la región de manera favorable al resto del mundo, lo que atribuye al “ordenamiento y el trabajo metódico que se desarrolló por parte del Gobierno Regional dirigido por la Intendenta”.

Uno de los desafíos de su cargo para la ocasión era conocer los requerimientos de los municipios y de las diversas localidades para poder absorber y satisfacer las demandas de los turistas y la comunidad en general.

“Fue un desafío muy grande de satisfacer a todas las localidades y todas las comunas y la coordinación que hizo Cristian Morales me permitió también conocer el trabajo que se iba desarrollando en el Gobierno Regional y eso es importante destacarlo”.

Recordó cómo localidades alejadas como Condoriaco y Almirante Latorre se prepararon para recibir a los turistas con mucha expectativa, habilitando canchas y sectores comunes para poder apreciar el evento.

“Había mucha información que iban a venir celebridades, autoridades, presidentes, todo el mundo iba a venir a ver el eclipse a la región, pero la realidad es que la planificación que se tenía hecha era para absorber cualquier tipo de autoridad, cualquier tipo de persona o turista que pudiera llegar” explicó.

Otra de las pruebas de fuego que lograron sortear sin dificultades fue la alta demanda del aeródromo La Florida, que en la oportunidad llegó a doblar la cantidad de vuelos diarios, que en promedio era de 30 a 36, sin perder la capacidad de respuesta y con buena organización.

“Yo creo que ese fue el gran ejemplo que tuvimos de buena organización, en como un aeródromo se pudo transformar en un aeropuerto internacional de buena calidad y de pronta respuesta”.

Sobre su experiencia indicó que “el misticismo que se produjo el haberlo visto desde la Avenida del Mar fue realmente impresionante, fue una experiencia única y yo creo que fue un privilegio para la región el poder tener estas condiciones climatológicas ideales para este gran evento”.

 

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