• Hace seis meses que el matrimonio compuesto por Pedro y Aída se ven obligados a convivir con el foco insalubre en el patio de su casa.
  • Aída Cortés mostró la bodega, lugar que se ve afectado por la filtración de aguas servidas.
Crédito fotografía: 
El Día
Hace seis meses que Pedro y Aída padecen esta situación en el patio de su casa. Ayer el delegado municipal realizó una inspección descartando una filtración de la casa trasera.

Una pareja de adultos mayores dice no vivir tranquilos. Hace algunos meses una situación los sacó de la cotidianeidad a la que estaban acostumbrados y comenzaron a convivir con el mal olor, las moscas y el riesgo de tener en su huerta un depósito “ilegal” de desechos humanos.

Pedro  Cortés (85) y Aída Cortés (80) viven en Guanaqueros, llevan más de 65 años casados y pese a la mala experiencia que están viviendo dicen ser felices, solo esperan que la situación se solucione pronto.

“Estamos en los últimos días de nuestras vidas y solo queremos tranquilidad. Esperamos que alguien escuche a esta pareja de abuelos y nos aconseje bien qué debemos hacer”, indicaron. 

Según pudo constatar un equipo de El Día en el lugar, la casa del matrimonio está ubicada en un terreno pendiente en calle Federico Schaefer, tienen un huerto con árboles frutales y una variedad de hierbas medicinales y flores a las que les dedican tiempo y mucho cuidado. En la esquina de su terreno, el escenario cambia totalmente. En una estructura que antaño fue un baño de fosa séptica, se siente un fuerte hedor, se ven moscas y restos de excrementos, según los moradores, estos provienen de la casa trasera, que está en altura ubicada en calle Iquique.

“Estamos en los últimos días de nuestras vidas y solo queremos tranquilidad. Esperamos que alguien escuche a esta pareja de abuelos”, Pedro Cortés, adulto mayor afectado

Pedro comentó que hace más de veinte años él cerró el pozo “como corresponde”, cuando se conectó al sistema de alcantarillado, pero que mantuvo la estructura para tener una especie de bodega. Y así fue hasta hace unos seis meses, cuando llegaron nuevos vecinos y habrían direccionado, a través de una canaleta, el desagüe de un baño hacia la fosa con la intención de abrirla sin su consentimiento, y como no se pudo concretar la acción, los residuos caen en el piso quedando al descubierto y exponiéndolos a malos olores.

Lo increíble de esto es que, según detalló Pedro, las dueñas de la propiedad son hijas de una hermana, sus propias sobrinas. Pero eso no es todo. Los adultos mayores comentaron que inicialmente ahí había una casa con patio, pero hoy en el terreno se ven una serie de construcciones.

“Nosotros desconocemos si estas casas se unieron a la fosa séptica que había o hicieron otras, quizás sí se conectaron y esta rebalsó, no lo sabemos con claridad”, confesaron.

“La delegación no ha venido ni vendrá a visitarnos”

Pedro y Aída relataron que se han acercado a conversar con los arrendatarios pero no han tenido respuesta. Lo mismo sucedió cuando intentaron conversar con las propietarias.

Uno de los hijos de los adultos mayores se ha desplazado en reiteradas oportunidades a la Delegación Municipal de Guanaqueros solicitando una inspección para determinar si estas casas cuentan con un sistema de drenaje. Han pasado cerca de un mes y no los han visitado.

Según Pedro, la negativa se debe a que las propietarias trabajan en la Delegación Municipal y sospechan que han intervenido. El matrimonio entregó los nombres de las trabajadoras, con ese dato un equipo de diario El Día investigó en qué áreas específicas se desempeñan las involucradas encontrando que ambas están a honorarios. Una se desempeña en evaluación y gestión preventiva en riesgo o peligro para usuarios y habitantes de la localidad de Guanaqueros y Totoralillo. Mientras que la otra, promueve y apoya el buen desarrollo en conjunto con las organizaciones territoriales de Guanaqueros y Totoralillo.

 “No han venido ni vendrán porque ahí hay conflicto de interés. Se niegan a ver el problema. Está claro que las delegaciones deberían escuchar a los habitantes, por algo se hizo ese despliegue territorial. Pero aquí vemos que nosotros no tenemos voz porque ellas minimizan la situación, porque ellas no son las afectadas”, aseguraron.

Pedro y Aída también dijeron que el trabajo de las autoridades es velar por el bienestar de la población y que “se deben separar las cosas. No puede ser que los políticos vengan aquí solo cuando haya elecciones y el resto del tiempo solo los escuchemos a lo lejos”.  El adulto mayor se refirió también a ese sentimiento de “sentirse lejos del desarrollo de la cabecera comunal. Si esto es un pueblo, en verano cambia un poco la cosa, pero hay mucho por hacer todavía”, aseveró Cortés. 

El  equipo periodístico se acercó a la delegación para preguntar por la denuncia que han realizado los adultos mayores sin conseguir antecedentes, posteriormente se intentó contactar vía telefónica a Felipe Cerda, delegado de Guanaqueros, pero fue imposible ubicarlo, en el mismo intento se preguntó por las funcionarias y la secretaria respondió que ambas se encontraban en terreno.

Del mismo modo, se logró ubicar a una  de las arrendatarias, que resultó ser prima de las sobrinas de Pedro y comentó que ella solo arrienda una casa, la que está cerca de la calle Iquique y que después de su casa hay otras, “no tenía idea que mi tío tenía problemas con esas personas. Yo no tengo nada que ver con ese tema, solo arriendo esta parte” indicó la mujer. 

La raíz del problema

Pedro contó que el problema radica en que algunas casas del sector no están conectadas al sistema de alcantarillado y que mantienen las fosas sépticas, como es el caso de sus sobrinas ubicada en calle Iquique.

“Como las casas fueron emplazadas en el cerro hay inmuebles que quedaron bajo la red de la calle y no saben hacia donde salir para conectarse al sistema. Hay gente que le ha costado mucho, ya se pavimentó y es muy difícil que se pueda hacer una conexión nueva”, aclaró Pedro.

Según el relato de la pareja de adultos mayores, la casa que está “arriba” tendría fosa séptica y creen que esta podría haber colapsado con el aumento de residentes y que debido a esto, direccionaron el desagüe hacia su fosa clausurada.

Inesperada visita de la municipalidad

Luego de una serie de intentos, Felipe Cerda, el delegado municipal respondió el llamado del equipo y descartó que la denuncia se haya realizado en varias oportunidades y precisó que recibió sólo una vez al hijo de Pedro.

“Hace tres semanas yo recibí al hijo del matrimonio en la delegación y me dijo que había una filtración de aguas servidas y no lo pude contactar más porque él siempre está en el mar. Pero solo fue una vez”, aclaró Cerda.

El delgado municipal de Guanaqueros dijo que ayer realizaron una visita y que la afectación de Pedro y Aída era un tema “netamente familiar” y que  no vieron “de dónde se podría estar filtrando aguas servidas”.

Pero, que “de todos modos” el caso será investigado por el Departamento de Medioambiente.

“Vendrán de aquí al lunes para que revisen el lugar y se pueda sacar una conclusión mejor elaborada, saber el origen y cómo podemos evitar la filtración”, precisó Felipe Cerda.

El delegado también dijo que visitó la casa de las sobrinas de Pedro y Aída y que según la inspección que se pudo realizar, no sería una filtración del pozo ya que este “se encuentra a 10 metros del perímetro de la casa de los adultos mayores, yo descarto que esté lleno”.

Por último, Cerda explicó que el inicio de la filtración corresponde con la llegada de los nuevos arrendatarios de la última casa y que si bien, en algún momento tuvieron una manguera de desagüe, “pero de la ducha, fueron ellos mismos los que conversaron con las propietarias y cambiaron la dirección del tubo”.

Esta es la bodega del matrimonio donde se filtra aguas servidas.

Una vida dura

Han sido 65 años juntos, “en las buena y en las malas”, el matrimonio de Pedro y Aída ha estado marcado por el dolor, tuvieron ocho hijos y cinco de ellos han fallecido, pese a ello, continúan sonriéndole a la vida junto a su “hijo” Shaggy, un perro que los anima a diario.

Pedro Cortés demuestra una buena memoria, no titubea en fechas ni mucho menos en los detalles de su vida, cuenta que comenzó a trabajar a los 15 años, estuvo un tiempo en la Compañía Ganadera Tangue en Tongoy y luego regresó a Guanaqueros, “soy nacido y criado aquí”. En la actualidad camina poco y se apoya con una muleta.

El mayor deseo, dicen,  es pasar tranquilos y sin conflicto, “la idea no es depender de mis hijos entre los dos hacemos una pensión de 300 mil pesos, ellos nos ayudan a comprar y hacer los trámites. Nosotros no somos de grandes lujos ni de pasear, nuestra vida está dentro de este ranchito”, dijo Pedro invitando a recorrer con la mirada su casa.

“A veces cuando los dos amanecimos enfermos, el que está menos mal se levanta y hace almuerzo y nos acompañamos, esa es nuestra rutina. Pedimos tranquilidad. Yo nunca pensé llegar a esta edad y soy un agradecido”, confesó Aída. 

“Tengo un hijo que es buzo y nos provee de pescadito, eso no nos falta aquí”, indicó Pedro.

Sus tres hijos los visitan de vez en cuando, dos varones y una mujer, uno vive en La Serena, el otro es buzo y su hija  vive en Tongoy.

La mayoría del tiempo pasan solos pero cuentan con el apoyo de su nuera (viuda de uno de sus hijos) que ha sido fundamental, especialmente en la realización de trámites que impliquen desplazarse a otro lugar.

 

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