Crédito fotografía: 
Estefanía González
Ubicado en Monte Patria, específicamente en el valle del río Grande, la localidad de Chañaral de Carén se encuentra a 67 kilómetros hacia el interior precordillerano de la comuna, por la ruta D-597 camino a Tulahuén.

Es una ruta larga desde Ovalle, llena de curvas, aunque vale la pena para conocer y vivir la experiencia que ofrece Chañaral de Carén, ubicada a 67 kilómetros hacia el interior precordillerano de Monte Patria en el valle del Río Grande, por la ruta D-597 camino a Tulahuén

Uno de los lugares más representativos de la localidad es la pisquera artesanal Río Grande, que elabora el pisco Chañaral de Carén, parada obligada para los visitantes que gustan del pisco artesanal y conocer el proceso de producción.

En ese lugar los turistas pueden conocer todo el proceso del pisco, el cual se produce desde hace más de 30 años en el sector, en el recorrido pueden visitar las instalaciones de la pisquera y además degustar tanto este producto como el licor Señora Eugenia, de diferentes sabores.

Se trata de una experiencia única para los amantes del licor de calidad puesto que la mayoría de sus procesos son 100% artesanales. “Lo esencial de este pisco es lo artesanal”, explicó Cristina Muñoz encargada de la pisquera Río Grande, quien añadió que “las personas no están buscando mucho el industrial y eso nos alegra mucho, porque no se ha perdido la antigüedad, todo es casoi100% artesanal, casi todo de hace a mano”.

Sobre como han enfrentado la pandemia, Muñoz sostuvo que “no nos ha afectado mucho, porque hemos tenido visitas durante todo el año, igual hemos tenido todo lo que nos ha pedido el Ministerio de Salud, su protocolo por Covid”, agregando que incluso se han incrementado las ventas, “hemos tenido una gran demanda de pisco durante la pandemia, se notó un aumento, nos pedían por internet o venían al centro de ventas en Chañaral de Carén”.

Ahora, con menos restricciones esperan aún más visitas. “Se ven bastantes visitantes, eso se puede deber a que la gente se puso más buena para el pisco, aprendió a conocer más el pisco artesanal”, sostuvo la encargada, indicando que quienes llegan a la pisquera se encuentran con una excelente atención porque “acá todo lo que se hace se hace con mucho cariño”.



Amor a los animales

Si de vivir una experiencia única se trata, el corral de amansa responsable Cuna del Sol es un imperdible en Chañaral de Carén. Allí, Claudio Araya y Marcela Iriarte reciben a los visitantes ofreciendo desde presenciar la amansa de un  potro a la luz de la luna con música de arpa chilena, hasta cabalgatas, ordeña de cabras y terapias de relajación, dependiendo de lo que busque el visitante.

El amor a los animales se percibe a simple vista en el lugar que cuenta con caballos, cabras y perros pastores, muy bien cuidados y también muy cercanos a las personas, razón por la cual se puede interactuar con ellos sin miedo, logrando una conexión única.

“Nosotros tenemos un emprendimiento donde amansamos caballos a luz de luna llena con música de arpa chilena en vivo, hacemos terapias para niños que tienen algunos síndromes, hacemos también cabalgatas”, explicó Marcela Iriarte, agregando que, “nuestra idea es que las personas vengan a vivir la experiencia, por ejemplo, de un arriero o acompañar en una amansa de un caballo chúcaro, también hay pequeños que han venido a hacer terapias de relajación, adultos que han venido a vivir experiencias para lograr botar estrés y así hartas actividades, pero siempre en relación con los nobles caballos”.

Sobre como les afectó la pandemia, Iriarte indicó que fueron muy afectados ya que 

“nosotros empezamos en enero de 2019 este emprendimiento, que es familiar y a corto andar vino toda la crisis social, el estallido, después tuvimos pandemia, entonces ha sido re difícil, los caballos comen muchísimo y eso significa que lo que nosotros destinamos como alimentación de los chiquillos, como yo les digo, es mucho, hablamos de hartas lucas, y al no poder recibir turistas o visitantes, se nos complicó”, sin embargo, gracias a algunos proyectos pudieron mantener el negocio a flote.

Hoy con el termino de algunas restricciones han recibido más visitantes, quienes buscan experiencias inolvidables.  “Yo creo que la nueva realidad es absolutamente compatible con lo que nosotros hacemos, tenemos un cerro con mucho sol, con aire libre, lugares muy espaciosos, muestro aforo es bastante amplio, podemos hacer mil actividades.

Nosotros nos amoldamos a lo que nuestro visitante necesite, a la experiencia que quieran vivir”, explicó la dueña del negocio, añadiendo que se ofrece turismo personalizado, “atendemos exclusivamente y a los visitantes les gusta, porque se sienten muy seguros, se sienten muy libres, hay tanto espacio y recibimos puntualmente a un grupo de familia o a un grupo de amigos donde ellos se dan cuenta que se pueden relajar más y lo disfrutan más. Es una vivencia muy rica”, aseguró.

 

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