• Desde la Escuela de Conductores Emerson Fittipaldi de La Serena, el mensaje es bien claro. La responsabilidad primaria, es del conductor.
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Lautaro Carmona
Según antecedentes que pudo recabar El Día, la normativa ha permitido reducir los accidentes en la Región de Coquimbo. Si bien la comunidad valora la medida, consideran que aún falta mucho por mejorar.

Un año y trece días lleva en vigencia la ley que redujo de 60 a 50 kilómetros por hora la velocidad máxima de conducción en zonas urbanas. En este tiempo, las cifras son positivas (ver recuadro) y, con números en mano, validan su implementación.

“Nosotros entendemos que aún falta conciencia de los conductores y son las campañas que hemos llevados a cabo durante bastante tiempo", Juan Fuentes, seremi de Transportes y Telecomunicaciones 

Aunque, como en todo orden de cosas, con aspectos por mejorar, tanto en su aplicación como en los propios usuarios. Es por esto que El Día decidió profundizar en los cambios aplicados en este tiempo y consultar distintas visiones al respecto.

Seguridad siempre

El seremi de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Fuentes Isla, atendió el llamado de nuestro medio, donde explicó la génesis de esta normativa. “Este cambio nació con la implementación de la ley de convivencia vial, buscando reducir la velocidad en ciudad para salvaguardar a los ciclistas que transitan donde no hay ciclovía y tienen que usar la calzada. Una forma de darles mayor respeto y facilidades fue esta reducción”, comenzó diciendo.

De paso, agregó que “por lo demás, si hay una gran diferencia entre 60 y 50 kilómetros por los efectos que produce un accidente a esas velocidades. Los factores de riesgo se elevan, aunque uno diga que no es mucha la velocidad, pero los efectos que produce un accidente, una colisión o un atropello es como tres veces menor. Puede salvar una vida esa diferencia. Todo lo que sea en post de salvaguardar la vida humana tiene que ser aplicado y tiene que respetarse”, explicó.

No obstante, reveló las necesidades de seguir mejorando, sobre todo por parte de los usuarios. “Nosotros entendemos que aún falta conciencia de los conductores y son las campañas que hemos llevados a cabo durante bastante tiempo. El conductor tiene que entender que no pueden sobrepasar la velocidad máxima en zona urbana porque son muchos los riesgos que se enfrentan.”, señaló.

Conductores en adaptación 

Consultados por El Día sobre qué les parece esta implementación y si la cree una buena medida, los conductores tuvieron puntos de coincidencia en que es positivo como medida preventiva, pero que, a medida que pase el tiempo, se podrá ver un cambio significativo en el usuario promedio, ya sea en el respeto de la velocidad como la empatía con los peatones y ciclistas.

“Es buena medida, lo considero una velocidad prudente en zona urbana. ¿Para qué vas a andar más rápido?, ¿Qué necesidad?, aseveró Ramón Pinochet.

“No es lo mismo el trayecto de Coquimbo a Santiago que pasar por una carretera urbana donde cruza gente”, proyectó Diego Pedreros.

“La gente no respeta las ciclovías, aún falta mucha educación vial. Pueden hacer miles de leyes, pero al final son pocos los que respetan”, expuso Jorge Varas. “La conciencia se debe trabajar desde otro punto, no bajando la velocidad”, argumentó Sebastián Onetto.

“En Avenida La Cantera, a la altura del Club de Golf, es muy difícil respetar el límite de velocidad, sobre todo cuando está la pista vacía”, planteó Javier Briceño.

Creando conciencia

Desde la Escuela de Conductores Emerson Fittipaldi de La Serena, el mensaje es bien claro. La responsabilidad primaria, es del conductor. Así lo explicó la profesora María Pía Herrera.

“La gente no respeta las ciclovías, aún falta mucha educación vial. Pueden hacer miles de leyes, pero al final son pocos los que respetan”, Jorge Varas, ciudadano 

“Si bien la legislación en zonas urbanas es de 50 kilómetros por hora, ya habían otras zonas donde la velocidad aplicable era esa. Hoy en día, la mayor cantidad de accidentes automovilísticos en Chile son en zonas urbanas, que es justamente donde se redujo la velocidad. Si es que todos la respetaran, las consecuencias para los implicados en un accidente van a ser menores”, comenzó diciendo.

Este año de implementación, dice, no ha cambiado mucho la estructura porque “no es una novedad, la ley 18.290 , que es la ley de tránsito, es del año 1984, pero siempre se ha aplicado que los ciclistas transiten por la calzada. Eso no es novedad. Lo que sí son los espacios previos que tienen que tener en una esquina. Nosotros, a mi perspectiva, nacemos como peatones, y tenemos que criarnos como conductores. La seguridad vial tiene que partir con la empatía con los demás conductores, tanto los motociclistas como los ciclistas”, explicó.   

Para la profesora, que se encarga mayormente de las licencias profesionales en la Escuela de Conductores, tener conciencia de que la licencia de conducir conlleva obligaciones, es clave para avanzar.

“Uno tiene derecho a una licencia de conducir, pero ese derecho trae consigo muchas obligaciones que es lo que nosotros no hemos entendido como conductores. Cuando le enseñamos a manejar a un alumno y va a recibir su licencia de conducir, el recibe un arma. Con o sin intención, en algún momento de distracción, al lado de un vehículo de menor envergadura, puede ser fatal”, sostuvo.

Finalmente, fue su hermana, la también profesora de la Escuela, María Ignacia Herrera, quien planteó el desarrollo de la conciencia vial desde temprana edad como medida a futuro para las nuevas generaciones. “Si desde chicos no se nos enseña que es lo que tengo que hacer como peatón o futuro conductor, aunque hayan muchas leyes, no creo que podamos llegar a la convivencia vial ideal que esperamos”, culminó.

En números

En la Región de Coquimbo, antes de la implementación de la ley, entre agosto de 2017 y junio de 2018, hubo 341 siniestros, con 19 fallecidos y un total de 415 lesionados. Sin embargo, entre agosto de 2018 y junio de 2019, las cifras se redujeron en todos los ítems, con 310 siniestros, 9 fallecidos y un total de 303 lesionados.

Por su parte, Carabineros entre agosto de 2018 y junio de 2019 cursó un total de 2.992 infracciones por exceso de velocidad en zona urbana. A nivel nacional, el número se extiende a 56.659.

 

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