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En entrevista exclusiva con El Día, la antropóloga y militante de Convergencia Social se refirió a los ejes de lo que será su gestión, donde espera dar un giro respecto al modelo de fondos concursables. Además, recordó sus años de niñez en Tongoy.

La futura ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Julieta Brodsky, no había dado entrevistas tras su nombramiento. Por el contrario, se había mantenido muy reservada tras esta importante designación por parte del presidente electo, Gabriel Boric Font.

Sin embargo, cuando falta menos de un mes y medio para que el mandatario y su gabinete asuman en pleno sus responsabilidades, determinó que su primera conversación con medios de comunicación fuera con diario El Día. Esto, por una razón particular: pasó gran parte de su infancia y adolescencia en la localidad de Tongoy, el hermoso balneario de la comuna de Coquimbo. Por lo tanto, la posibilidad de hacerlo con nosotros respondía en gran parte a ese recuerdo, para quien nació el 30 de octubre de 1983 y hoy tiene 38 años.



-¿Cuál es ese vínculo especial que le une a Tongoy?

“Mi relación con Tongoy partió cuando yo era muy pequeña. Yo nací en Santiago, pero antes de cumplir un año mis padres se trasladaron hasta allá, sin olvidar que mis abuelos tenían una casa allá, que en la actualidad es una vivienda familiar en terrenos cedidos en los años ‘60, cuando Tongoy se estaba urbanizando, sobre todo en la parte de la península. Lo cierto es que estábamos buscando mejorar nuestra calidad de vida, y así es como llegamos con mis padres y mi hermana y ahí viví hasta los 15 años. Quien se mantiene allá es mi mamá, pero todos los años regreso, porque mantengo muchos amigos de la infancia. Incluso estudié en la Escuela David León Tapia, por tanto yo me identifico como tongoyina”.

Una oportunidad inesperada  



Julieta Brodsky es antropóloga social y cultural de la Universidad de Granada (España) y egresada del magíster en Antropología Urbana de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Ha dedicado gran parte de su vida a la cultura, y actualmente, es directora de Investigación del Observatorio de Políticas Culturales y socia de la Asociación Cultural Tramados, donde ha podido plasmar su vocación. Estas y otras razones incidieron que esta militante de Convergencia Social recibiera el llamado del presidente electo para formar parte del futuro gabinete.



-¿Cómo se concreta este llamado de Gabriel Boric?

“La verdad es que fue bastante inesperado, porque no es que yo hubiese estado buscando un nombramiento de ese tipo, aunque yo siempre he estado a disposición de colaborar en todos los espacios posibles para las políticas culturales en particular. Yo ingresé a militar en Convergencia Social a inicios de 2021, con el propósito de apoyar en el proceso de conformación programática que estaba viviendo el Frente Amplio y los distintos conglomerados, hasta llegar a lo que después fue Apruebo Dignidad. Realmente me interesaba mucho participar en la construcción de un programa de Gobierno, pues participé en el equipo en primarias y en la primera vuelta presidencial. Además, mi experiencia me permitía tener un conocimiento bastante amplio de las problemáticas del sector cultural; por tanto, creo que todos esos factores podrían haber incidido y desde ahí se levantó la posibilidad de mi nombre”.



-¿Le sorprendió finalmente?

“Uno espera que se elija a alguien más famoso, que tenga un cartel político más relevante o tenga una mayor llegada en los medios de comunicación. Yo siempre me sentí en el perfil desde las sombras, pero no necesariamente en una primera línea. De todas formas, acepté inmediatamente”.



-¿Cuáles son a su juicio los principales desafíos institucionales, considerando la política de los últimos cuatro años en materia cultural y otros imponderables, como la pandemia?

“Estamos muy conscientes de la situación actual que está viviendo el Ministerio de las Culturas. La verdad es que las políticas culturales están muy deterioradas y creo que nos vamos a encontrar con una institucionalidad que está muy fragmentada, con poco poder y poco presupuesto. Considero que después de haberse convertido en ministerio, está prácticamente más disminuida que en el pasado. Además, la situación que han vivido las funcionarias y funcionarios ha sido compleja porque han estado sobrecargados, sobre todo considerando la forma en que se ha manejado la pandemia, con la creación de nuevos fondos y líneas, generando una exigencia administrativa. Eso lo vamos a tener que resolver inmediatamente, además de todo lo vinculado a la reactivación económica del sector. Han sido cuatro años difíciles, en gran parte por la indolencia del gobierno saliente y por las condiciones externas. Por tanto, hay situaciones que debemos evaluar y trabajar intersectorialmente. La ley Patricio Manns, por ejemplo, busca concretar esa posibilidad de apoyos, considerando que la pandemia prosigue”.

Desafíos regionales



-Uno de los temas pendientes por muchos años es el esperado Teatro Regional. ¿Cuán importante es reactivar infraestructura para fines culturales?

“Nosotros creemos firmemente que es muy necesario descentralizar la infraestructura cultural, lo más que sea posible. Además, lo que buscamos es generar condiciones igualitarias entre las mismas regiones también. Por tanto, si existen otras que han avanzado en la construcción de sus teatros regionales, no hay razón para que la Región de Coquimbo se quede atrás. El Teatro Regional debiera ser una prioridad y la vamos a revisar en detalle, pensando en la necesidad de reactivar el sector. Lógicamente es un tema que vamos a tener que evaluar y diagnosticar, saber si se cuenta con los recursos o de donde podemos obtenerlos. Nuestro compromiso es aumentar las instancias culturales, equipando los espacios públicos y para que los trabajadores de este rubro tengan diversidad para desempeñarse. De todas formas, no sólo hay que ceñirse a la infraestructura tradicional, también a lo comunitario”.



-¿Cómo resguardar la infraestructura cultural y que no ocurra lo que ha sucedido con el Teatro Centenario de La Serena, más allá de la voluntad del municipio?

“Efectivamente, creo que lo que se debe hacer es generar una relación virtuosa con los municipios y los gobiernos regionales. Muchas veces los municipios no ven el potencial que tiene el arte y la cultura, y por tanto no invierten lo suficiente en el tema y los espacios culturales quedan muy relegados. Por lo tanto, nuestro propósito es fortalecer la institucionalidad en general y tratar de generar formas de financiamiento que sean mucho más directas y no necesariamente concursables. Queremos avanzar hacia el fin de la concursabilidad, pero también es importante un mayor compromiso desde lo local”. 



-En ese contexto, ¿cuán importante sería recuperar las esculturas de la avenida Francisco de Aguirre, en La Serena?

“El espacio público tiene que ser un espacio vivo, donde pueda haber una libertad de acción de la sociedad en torno a las manifestaciones culturales y generar espacios de encuentro. Así, se puede generar cohesión social; por tanto, nos parece importante que existan estos museos y galerías abiertas, donde las personas no necesariamente tienen que ingresar a una infraestructura cultural. Lo cierto es que las esculturas de La Serena son un elemento identitario fundamental de la ciudad. Todos los que desde chicos lo conocemos sabemos lo importante que son; recuerdo cuando veníamos con los buses escolares desde Tongoy para conocerlos en mis años de niñez. Por lo tanto, creo que hay que proteger ese museo al aire libre y es fundamental restaurarlo y conservarlo. Es vital mantenerlos en buen estado y sobre todo generar una educación donde se vinculen los patrimonios locales. Cuando hay un descuido, por cierto eso denota un poco reconocimiento en cuanto a su valor e historia intrínseca”.



 -En el programa del presidente electo se habla de un plan nacional de Arte en los establecimientos educacionales, ¿Cuál es su trascendencia?

“Sin duda, ocupa parte muy importante de nuestro programa de Gobierno. Ya existe un plan, pero queremos renovarlo y volver a tener conversaciones con los especialistas, porque está desactualizado y queremos que vaya en concordancia con las reformas educacionales que busca impulsar este programa. Lo que buscamos es que el Ministerio de las Culturas y el Ministerio de Educación logren articularse. Queremos que exista una educación artística integral, multicultural y con enfoque de género. El arte y la educación no sólo deben estar dentro de las mallas como un ramo, sino que deben ser una herramientas transversales y localistas, donde se pueda resaltar la identidad de cada territorio, pensando en las niñas y niños”.

 

Serán fundamentales en su gestión

En la tarde de ayer, se conocieron los nombramientos en las subsecretarías. Dos de ellas, claves para el Ministerio de las Culturas: En la Subsecretaría de las Culturas y las Artes, el presidente Gabriel Boric designó a Andrea Gutiérrez Vásquez y en la de Patrimonio Cultural a María Paulina Soto Labbé. 

Sobre estas designaciones, la futura ministra Julieta Brodsky manifestó sus buenas sensaciones. “Andrea (Gutiérrez) tiene gran experiencia como dirigente gremial y sin duda hará un excelente trabajo. Su nombramiento reafirma el foco que tendrá nuestra administración en los derechos de las y los trabajadores culturales”, aseguró.

En tanto, argumentó que  “el nombramiento de María Paulina (Soto) y su trayectoria como investigadora de diversas materias asociadas a la cultura corroboran el interés que tenemos de darle al patrimonio la relevancia que merece dentro del futuro Mincap”.

 

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