Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
De acuerdo a estudios de Senda, el consumo de bebidas alcohólicas ha ido ganando mayor presencia en el hogar y el alza en el consumo de medicamentos sin prescripción también es preocupante. Profesionales de la salud insisten que falta una política pública más contundente, ya que a las personas que tienen esta conducta les cuesta mucho hacerse cargo.

Una indudable realidad, dolorosa por momentos. Esto es lo que viven muchas personas que conviven con problemas de salud mental, los que en muchas oportunidades se asocian a dificultades por consumo de alcohol, y drogas en general.

En efecto, la pandemia ha dejado de manifiesto, como tantas otras cosas, la precariedad de este tema que está muy cerca de todos nosotros. Según un estudio de la Universidad Católica de Chile y la Asociación Chilena de Seguridad se indicó que tras la implementación de las cuarentenas, los síntomas de depresión llegan al 46,7%.

En el ítem de consumo de alcohol, un 34,8% de las personas entre 21 y 68 años reportó consumir alcohol habitualmente, una cifra importante para la población adulta.

Patrones de conducta



Por otra parte, Senda también tiene datos reveladores. Una encuesta  de este servicio revela que un 36,8% declara que ha ingerido menos alcohol desde el inicio de la pandemia, un 20,6% señala que ha bebido más y un 34,3% dice haber consumido la misma cantidad.

Asimismo, la situación de otras drogas o sustancias también es preocupante. De acuerdo a lo señalado por el director nacional de la institución, Carlos Charme, “se van a tomar malas decisiones con o sin pandemia, pero para saber de esta realidad, homologamos el estudio del Centro Europeo de Drogas y consultamos a cerca de 80 mil personas, lo que arrojó datos que pueden parecer contradictorios pero son reveladores, donde se consultó principalmente por el consumo de alcohol, cocaína, marihuana y medicamentos sin receta médica. Fue bien contraintuitivo, ya que los chilenos declararon que estaban consumiendo menos alcohol que antes de la pandemia, tanto en 2020 como en 2021. Es muy lógico por el patrón de consumo del chileno, y cuando se les preguntaba el porqué, decían que tenían menos ocasiones sociales para hacerlo ¿y cuándo lo hace el chileno? Después de la pega, con los amigos, con la familia, en el bar, en un asado, en una shopería, y por tanto, al no poder efectuar estas instancias, éstas se trasladaron hasta el hogar, generando otras consecuencias”.

Lo que sí aumentó, según Charme, son los medicamentos sin receta, y en esa gama aparece, por ejemplo el diazepam o el clonazepam. “Esto, impulsado por situaciones psicoemocionales como el estrés, la incertidumbre, la depresión o la angustia”.

En esa misma línea, la directora regional de Senda, Fernanda Alvarado, acotó que “tenemos dos estudios que tienen que ver con el análisis del consumo de sustancias y el efecto que ha producido la pandemia. Y precisamente, tiene que ver con el aumento de consumo de fármacos sin receta médica, ya que de un 32% pasamos a un 40,1%. Esas son situaciones preocupantes, pero también al estudiarlo nos va a permitir tomar decisiones para vincularnos con la red de trabajo y para visibilizar y hablar de estos temas, lo que es muy trascendente”.

Tratamiento y apoyo



La psicóloga de la Universidad Central de Chile sede La Serena, Marisol Urrutia, señaló que “nos hemos estado preocupando de la realidad de la pandemia, relevando la contingencia sanitaria, porque era una situación compleja para la salud de la población. Pero quedaron de lado muchos controles de salud mental, y así es como empezó, por ejemplo, la automedicación y personas que incrementaron su consumo de sustancias y de alcohol, que también es una droga, por cierto”.

En ese sentido, Urrutia insiste que “la salud mental no se ha abordado en el país, no hay una real conciencia porque se trata de un intangible, ya que no lo vemos. Falta una política que realmente lo enfrente”.

A su juicio, otro problema es el educativo. “Permanentemente escuchamos que otros les juzgan al no poder hacerse cargo por si mismos del problema, y no tenemos la capacidad de comprender por lo que están pasando, ya que cuesta mucho que las personas reconozcan los consumos problemáticos”.

A su vez, el psicólogo Rodrigo Torres Cisternas, añadió que “el uso indebido de drogas no está asociado a patrones culturales, porque éstos fueron extinguidos. En este caso, se trata de un consumo individual para evadir situaciones de dolor, de molestia, dado que lo único que es permitido en esta sociedad es la felicidad, entendida como un pasarla bien, edónico y no como un proyecto de desarrollo o propósito vital. Eso tiene que ver con cómo hemos construido nuestra sociedad. Y claro, la postpandemia y el deseo de encontrarse con otros trae consigo el uso de drogas lícitas e ilícitas”.

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X