La vergüenza es un sentimiento en vías de desaparición.Es una palabra que proviene del latín “verecundia”, y representa  la turbación del ánimo que se produce por una falta cometida o por alguna acción humillante y deshonrosa,  propia… o ajena.Incluso se dice que es un  sentimiento que suele encender el color del rostro, dejando de ese modo en evidencia a aquel que lo padece…El Diccionario de la Real Academia Española la define como una afrenta pública, en el sentido en que constituye una ofensa personal que queda a la vista de una comunidad que la condena unánimemente. Pero suceden cosas curiosas con este particular sentimiento.En Estados Unidos, cuando Al Capone violaba las normas de la prohibición y se enfrentaba a tiros con sus competidores, jamás se avergonzó de aquello, de hecho ni siquiera lo pudieron condenar por esos hechos, sino por delitos tributarios. En nuestro país, cuando el 2006 se remataron bienes por US$ 4 millones en Santiago, consistentes en cinco propiedades, se supo que estas eran nada menos que de Carlos Mario Silva Leiva, más conocido como “El Cabro Carrera”, a quien se le atribuye el tráfico de más de 600 kilos de cocaína y lavado de dinero por más de US$100 millones. Silva Leiva falleció en 1999 en medio de una investigación por tráfico de drogas en su contra, por la que nunca fue condenado, y nunca dijo estar avergonzado de nada.Para qué hablar de cierto personaje, hoy de vacaciones en Rumania…El que no siente vergüenza es un sinvergüenza, de los cuales Chile ha producido bastantes, y últimamente la transición política chilena ha sido especialmente prolífica al respecto.Por eso hay que valorar que algunas personas todavía manifiesten sentir vergüenza.Sin embargo, cuando dicen tenerla por recibir una pensión millonaria, obtenida fraudulentamente y que nadie les ha obligado a recibir…  la verdad es que nadie les cree… 

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