El cobre no es el único sueldo que ha tenido Chile, alguna vez también lo fue el salitre, que en su época fue nuestro principal ingreso. El impulso salitrero fue dado por el alemán Tadeo Haenke en 1809, con la invención de un procedimiento para extraer el salitre potásico desde el caliche. El salitre tuvo un gran auge debido a la gran demanda de Europa donde era utilizado principalmente como fertilizante.
Se destaca el descubrimiento de salitre en Antofagasta, por Jose Santos Ossa, que dio lugar a la formación de la Compañía de Salitre de esa ciudad, la que inició sus exportaciones en mayo de 1872, y así la industria salitrera continuó a principios del siglo XX con el mismo empuje e importancia que tuvo a fines del siglo XIX, llegando a producir 2.500.000.- toneladas de nitrato en 1910, cifra que se mantuvo hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial. 
Sin embargo, desde comienzos del siglo XX ya se había logrado producir amoníaco sintético  en Alemania, y ese fue el comienzo del fin, ya que este fue usado en la fabricación de salitre sintético, producto que desplazaría en gran medida al salitre natural de Chile por su menor costo.  Para rematar, la crisis económica de 1930 provocó el cierre de un número importante de oficinas salitreras. Con todo ello, se deterioró  la situación del salitre natural, que en el transcurso del siglo pasado fue cediendo gradualmente su lugar al cobre como principal producto de la minería nacional.
El auge del salitre provoco transformaciones muy importantes en Chile, pero también nos marcó para siempre con  la mentalidad de país  monoproductor y monoexportador, con el alto grado de vulnerabilidad y dependencia que ello conlleva.
Hoy  el cobre está en crisis, al igual que el salitre su precio ha bajado y la historia se repite…el tiempo dirá si aprendimos la lección…

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