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EFE
Para el doctor en Economía, académico de la Universidad Católica del Norte y master of Arts en Filosofía de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Mauricio Gallardo, el conflicto entre el estado ruso y Ucrania tiene diversas causas. Es así como se sustenta en una estrategia a largo plazo para reconquistar los territorios que alguna vez pertenecieron a la URSS y en el rechazo hacia la OTAN por la expansión que está teniendo hacia Europa del este.

Hoy se cumple una semana desde que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, decidió invadir militarmente Ucrania. Operación que si bien en un principio se concentró en las regiones separatistas prorrusas de Lugansk y Donestk, conocidas como el Donbás, se ha ido extendiendo a prácticamente todo el territorio. De hecho, en las últimas horas se intensificaron los ataques sobre Járkiv y Jérson, dos de las ciudades más pobladas e importantes del país. 

Es así como a pesar de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE), además de las conversaciones llevadas a cabo entre ambas naciones, el conflicto no hace más que agudizarse.

Sin embargo, su causa aún es debatida entre los analistas internacionales. Mientras algunos la atribuyen al afán expansionista ruso y su ambición por construir un gran imperio con los territorios que anteriormente pertenecieron a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), otros la imputan a la influencia que ha ido adquiriendo la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa del este. Situación que es vista como una amenaza por Rusia. 

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Para el doctor en Economía, académico de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte (UCN) y Master of Arts en Filosofía de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Mauricio Gallardo, esta invasión tiene un origen multifactorial. “No es una decisión de última hora, sino que corresponde a un plan estratégico de largo plazo por reconquistar los territorios de la extinta URSS. Algunos de estos estados siguen controlados por Rusia y otros como Estonia o Lituania, se unieron a la OTAN (…) en tanto, Ucrania se estaba acercando a las democracias occidentales y el estado ruso no quiere eso, quiere tener a estos países bajo su dominio. Putin ha solicitado insistentemente que la OTAN retroceda”, afirmó. 

Desde el inicio de la operación, la comunidad internacional ha exigido la intervención militar de EEUU y la UE, no obstante, estos se han enfocado en implementar mayormente sanciones económicas como el bloqueo de siete bancos rusos del sistema de comunicación y transacción financiera, SWIFT. Y aunque en los últimos días esta actitud ha cambiado enviando armas y dinero a Ucrania, se han negado tajantemente a mandar a sus ejércitos a combatir. “Permítanme ser claro: nuestras fuerzas no están involucradas ni se involucrarán en un conflicto con las fuerzas rusas en Ucrania (…) nuestras fuerzas no van a Europa para luchar en Ucrania, sino que para defender a nuestros aliados de la OTAN, en caso de que Putin decida seguir avanzando hacia el oeste”, señaló en su discurso del Estado de la Unión, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

“Este conflicto es muy peligroso. Los europeos están muy preocupados porque la expansión sobre Ucrania, tiene características similares a la que tuvo Adolf Hitler al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (…) Europa está actuando con firmeza y prudencia, por eso no puede intervenir directamente, lo mismo Estados Unidos. Sería imprudente que enviaran soldados, porque una nueva guerra mundial sería la aniquilación de la humanidad”, complementó el también experto internacional. 

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Precisamente este es uno de los más grandes miedos entre la población mundial: un enfrentamiento directo entre Rusia y occidente, el que incluiría armamento nuclear. Aprensión que el ministro de relaciones exteriores ruso, Sergei Lavrov, atizó este miércoles al asegurar que la única alternativa contra las sanciones interpuestas es una Tercera Guerra Mundial, la que sería “nuclear” y “devastadora”. 

Consultado respecto a si estas palabras son reales o solo es retórica, Gallardo, manifestó que “es una amenaza que hay que tomar en cuenta como una posibilidad, pero este tipo de amenazas ya son una agresión porque afectan la convivencia entre naciones. Eso sí, llevarlas a la acción sería un suicidio para Putin porque una guerra nuclear acabaría con las personas y él mismo, a menos que piense vivir en un bunker, por eso no creo que se llegue a ejecutar”. 

Por último, sostuvo que Rusia es una autocracia que quedará aislada política y económicamente del resto del planeta. “Y allí van a enfrentar muchos problemas, porque tienen grandes capitalistas que no están interesados en aislarse del mundo, sino en hacer negocios (…) las grandes víctimas serán las personas que no son partidarias de Putin. Se volverá a un escenario parecido al de la Guerra Fría”. 

 

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