• Este viaje es la continuidad de la visita efectuada por el Papa Juan Pablo II a Marruecos, en 1985
Crédito fotografía: 
EFE
En un gesto de diálogo y entendimiento mutuo, el Papa Francisco visitó Marruecos durante el fin de semana, recorriendo diferentes centros religiosos del territorio.

Gracias a una invitación del Rey Mohammed VI, el Papa Francisco realizó este fin de semana,30 y 31 de marzo, una visita histórica al Reino de Marruecos.

Esta visita, fue calificada por el Papa como una importante oportunidad para desarrollar aún más el diálogo interreligioso y el entendimiento mutuo entre cristianos y musulmanes. El acercamiento a este país, es un hecho relevante por la historia de Marruecos, que es reconocido como un territorio que ha luchado por mantener los diálogos y la paz entre los pueblos.

 Marruecos es un país multicultural, cuna de la humanidad y de las civilizaciones. Un Reino que actuó siempre por el diálogo y la paz, condenando todo tipo de fanatismo, de terrorismo, de odio, y de conflicto, esta política se ven reflejada en Mohammed VI, “Amir al-Muminin”, el Emir de los creyentes, quien mantiene esta visión y trabaja en pos de ello.

Como país que alberga una gran diversidad de culturas, civilizaciones y religiones, la visita del Papa al territorio demuestra un avance en los temas de inclusión y trabajo en conjunto de las diferentes religiones del mundo, siendo este reino en particular, un lugar en donde comenzaron las instituciones de estudios, con la primera universidad del mundo y ser un gran influyente en la formación de religiosos.

Esta interesante visita se enmarca en la continuidad de la visita efectuada por el Papa Juan Pablo II a Marruecos, en 1985, quien fue recibido por el difunto Rey Hassan II. Un poco más de 20 años de esta visita, el 27 de enero de 1986 exactamente, desde la ciudad de Marrakech (al sur del país), se firmó la histórica Declaración de Marrakech sobre los derechos de las minorías religiosas en el Mundo Islámico, en la clausura del congreso organizado por el Ministerio de Habices y Asuntos Islámicos marroquí y el Foro para la Promoción de la Paz en las sociedades islámicas.

Con la visita del Papa Francisco, Marruecos demuestra, de nuevo, a todo el mundo que es un país de paz, de tolerancia, de fraternidad y de diálogo. Esta visita representa un paso más para la consolidación del diálogo y la paz, no solamente entre los cristianos y musulmanes, sino entre la humanidad.

Último día de visita

En el último día de su visita, el Papa Francisco celebró una misa en el estadio Moulay Abdellah, a las afueras de Rabat ante unos 10.000 fieles llegados de todas las regiones de Marruecos y en muchos casos también desde el sur de la vecina España

De la pequeña comunidad católica de unas 25.000 personas que reside en Marruecos, formada exclusivamente por extranjeros -pues los marroquíes tienen prohibido convertirse al cristianismo-, había en el estadio un caleidoscopio de comunidades: europeos y subsaharianos, diplomáticos y estudiantes, religiosas y seglares.

Parecía una ceremonia internacional -celebrada además en numerosas lenguas, aunque Francisco usó sobre todo el español-, y lo único que recordaba a Marruecos era el decorado situado tras el altar, que reproducía la arquitectura más emblemática de Rabat con sus mezquitas y murallas.

El finalizar la jornada, el papa se dirigió a la Catedral de San Pedro de Rabat, donde había invitado a los líderes de las comunidades cristianas en Marruecos en un encuentro ecuménico;allí hizo recuerdo a los asistentes que la labor de los religiosos y sus servicios asistenciales y de caridad sirve para "desenmascarar y poner en evidencia todos los intentos de utilizar las diferencias y la ignorancia para sembrar miedo, odio y conflicto", que es lo que hacen "las políticas de integrismo y división y los sistemas de ganancia insaciable". 

 

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