• Ante la falta de seguridad y los daños que habían sufrido algunos supermercados en la conurbación La Serena-Coquimbo, estos locales decidieron abrir, pero con medidas preventivas y restricciones.
  • Durante la semana, muchos negocios del centro de La Serena debieron tomar precauciones para evitar posibles desmanes.
  • Finalmente, este sábado, aquellos supermercados que se habían implementado medidas restrictivas para acceder a sus locales, finalmente atendieron con relativa normalidad a sus clientes, como es el caso del Santa Isabel de calle Cienfuegos.
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Lautaro Carmona
Más de una semana de movilizaciones han generado diversos efectos en los negocios de la región, en especial, en las grandes ciudades. Y es que más allá de las legítimas demandas expresadas por la población durante estos días, el mediano y pequeño comercio, así como los grandes supermercados, han debido enfrentar pérdidas millonarias, ya sea por incendios, saqueos o días sin funcionar.

Cuando el pasado viernes 18 de octubre comenzaran a registrarse las primeras protestas por el alza de la tarifa del metro en Santiago, nadie – tampoco el gobierno – podía imaginar que la situación devendría en un verdadero estallido social de la magnitud que hemos observado durante toda esta semana.

Y si bien, durante la mañana y mediodía de este sábado, el aspecto a primera vista, en el centro de La Serena era de mayor normalidad que otros días – supermercados céntricos como el Unimarc de La Recova y el Santa Isabel de Cienfuegos de hecho, se encuentran atendiendo desde hoy ya sin las restricciones de los últimos días -, lo cierto es que ya durante la semana, quedó claro que las pérdidas para el comercio local eran millonarias.

En ese sentido, los primeros en verse afectados por hechos delictuales que se ampararon bajo las demandas ciudadanas, fueron locales de las grandes cadenas de supermercados, siendo el incendio del Líder de Coquimbo, el hecho más grave, seguido posteriormente, por el saqueo del supermercado Acuenta, en el sector de Las Compañías.

Ya para el lunes, según la información entregada por la propia intendenta Lucía Pinto, se encontraban en la conurbación La Serena-Coquimbo un total de 10 supermercados en condiciones de atender al público, aunque con serias medidas de seguridad, como por ejemplo, vigilancia policial y militar, permitiendo un ingreso restringido a éstos para comprar sólo lo justo y necesario, y evitar así la sobredemanda.

El desabastecimiento que no fue

En efecto, las imágenes de los supermercados quemándose o siendo saqueados no sólo en La Serena y Coquimbo, sino también en Santiago o en otros lugares del país y que eran transmitidas una y otra vez por los canales de televisión y por otros medios de comunicación, generó incertidumbre y preocupación entre las personas, lo que motivó a que durante la mañana del lunes 21, cientos de personas se acercaran masivamente a los locales a comprar.

La reacción de la gente era motivada ante una probable situación de desabastecimiento que podría haberse generado a raíz de la falta de seguridad. Así , y producto de las restricciones impuestas por las grandes cadenas al ingreso de los locales, se pudieron ver grandes filas en las entradas de supermercados como el Unimarc de Las Compañías, de El Milagro y La Recova, además del Jumbo de avenida El Santo y de Guillermo Ulriksen, o el Santa Isabel de calle Cienfuegos.

Ante el temor de la población rápidamente, tanto las cadenas de supermercados como los gremios del comercio regional salieron a desmentir un eventual peligro de desabastecimiento

“Nuestro deber es abastecer a la población de todos nuestros productos en todos nuestros locales. Lo que sí, se le dieron facilidades a nuestros trabajadores para que se retiraran temprano para cualquier contingencia que haya (…) no hay ningún problema con el abastecimiento de productos de ningún tipo”, señalaba el presidente de la Cámara de Comercio de La Serena, Patricio Araya.

Negocios de barrio y ferias

Ante las dificultades que se presentaban en los supermercados, mucha gente comenzó a tomar en cuenta otras alternativas, las cuales en realidad, siempre están ahí, pero muchas veces ensombrecidas por las grandes cadenas, como son las ferias libres y los pequeños locales de barrio.

De hecho, durante esta semana, la Feria de Abastos de La Serena ha funcionado con normalidad, aunque cerrando su actividad una hora antes de la acostumbrada, es decir, a las 14:00 horas.

Respecto a los almacenes de barrio, éstos se constituyeron en buenas alternativas para las personas que buscaban un lugar para adquirir productos de primera necesidad, más allá de los supermercados, motivados especialmente, por el riesgo de desabastecimiento

Las pérdidas

El dato duro de esta semana sin embargo, son las pérdidas materiales que el comercio local ha debido enfrentar el comercio regional, a lo que se suma también, la actividad turística, rubro que hasta este viernes, había sufrido hasta un 40% de cancelaciones hoteleras producto de la coyuntura local y regional, siendo el área de turismo de congresos y negocios el más afectado.

Si bien, desde la Cámara Regional de Turismo, descartaron que alguno de sus locales asociados haya sido víctima de algún desmán, de todas formas, lamentaron profundamente la afectación que han debido padecer como sector.

“Como sector nos ha impactado profundamente todo lo que ha acontecido a lo largo y ancho de nuestro país, al ver el vandalismo y violencia transformada en saqueos, daño a la infraestructura, patrimonio y amenaza a nuestra seguridad, con las consecuencias por todos conocidas”, afirmó la presidenta de la cámara, Laura Cerda, a través de un comunicado.

Por lo mismo, advirtió que de aquí en adelante, los efectos de esta situación a la recién podrían verse a mediano plazo, por lo que instó a sus asociados, a “ejercer la misma voluntad y fuerza para prepararnos al impacto que tendrán todos estos sucesos en la actividad turística de nuestro país y región”.

Una opinión semejante era la de Fernando Guzmán, presidente de la Cámara de Comercio de Coquimbo, quien señaló que “evidentemente que las pérdidas en cuanto a ventas, son millones. Además, también está la pérdida de puestos de trabajo, por ejemplo, para los que estaban trabajando en los distintos supermercados dañados. Y eso conlleva a que los mismos trabajadores cesantes no puedan ir al comercio a comprar, por lo que se genera un empobrecimiento del país”.

En todo caso, hasta este sábado, aún no hay un catastro de daños propiamente tal que pueda traducirse en cifras concretas, pero sí se confirmó desde el oficialismo, que se está en trabajando en lograr aquello.

Reactivar la economía

De hecho, durante la mañana de este sábado, la intendenta regional Lucía Pinto aseguró que se está desarrollando un trabajo junto con diversas agrupaciones para ir sumando compromisos que permitan avanzar en el proceso de normalización y reconstrucción, entre ellas, junto a gremios como la Cámara de la Construcción, las Cámaras de Comercio y Turismo y los representantes de los supermercados.

En todo caso, a nivel central, ya se están implementando algunas medidas que van en la línea de poner en pie los comercios afectados por los desmanes.

Al respecto, CORFO abrió una plataforma para justamente, levantar un catastro de pymes afectadas por desmanes, para lo cual, ya está disponible el banner #LevantemosTuPyme, donde los emprendedores podrán completar un formulario hasta el 31 de octubre. Luego de esa fecha, se darán a conocer los instrumentos de apoyo financiero que se pondrán a disposición para que estas pymes puedan ponerse de pie.

“Las pymes son el motor de Chile, y detrás de cada una de ellas hay miles de familias que hoy están sufriendo y ven un futuro incierto. Hago un llamado a la paz social y al diálogo, y desde CORFO contribuiremos a levantar el catastro de pymes afectadas, para luego anunciar instrumentos que ayudarán a los emprendedores a levantarse con fuerza”, señaló desde Santiago, el vicepresidente ejecutivo de CORFO, Pablo Terrazas.

Algunos datos recolectados a nivel central indican además que, hasta este jueves 24, en los supermercados, casi un tercio de las salas de venta se ha visto afectado, es decir, 384 locales de un total de 1.371 en todo el país, que están o cerrados por completo o con serias dificultades para funcionar y abrir sus puertas a las personas. Pequeños almacenes, multitiendas, centros comerciales, minimarkets y distintos locales de barrio, también se han visto afectados a nivel nacional.

 

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