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El Mercurio Valparaíso
Lo ocurrido con el “Gato” Silva, en el duelo de la U. La Calera con Universidad Católica, hace revivir episodios similares de dos jugadores que se encuentran activos en CD La Serena y que experimentaron lesiones similares, cuya recuperación tarda más tiempo de lo esperado. Marko Biskupovic opta por el silencio, mientras que Jovany Campusano, explica que en el momento “el mundo se te viene encima”.

Diez fechas de castigo aplicó el Tribunal de Disciplina de la ANFP  al volante argentino de Unión La Calera, Matías Laba, por la expulsión recibida ante Universidad Católica tras la falta sobre el volante Francisco Silva que provocó la doble fractura de tibia y peroné del volante cruzado.

La entidad resolvió aplicar la sanción dispuesta en el Artículo 63, letra F, del Código de Procedimientos y Penalidades que indica una suspensión de 10 a 20 partidos en caso de “incurrir en infracción violenta causando lesiones graves”. 

Laba deberá purgar la sanción solamente al torneo Copa Chile, por lo que en el torneo oficial podrá seguir jugando, como reza la comunicación del organismo con asiento en la capital.

“No tuve la intención de lastimar a nadie. La verdad es que en ese momento no me di cuenta de nada. Después, en el vestuario, cuando me enteré de todo, mi frustración y mi amargura se multiplicaron el triple”, dijo el mediocampista lamentando la lesión del “Gato” Silva.

El exseleccionado nacional, en tanto, fue intervenido comenzando la etapa de recuperación  que se extenderá por unos cinco o seis meses, entendiendo que se trata de una de las lesiones de mayor tiempo de recuperación.

Casos locales

En La Serena, dos de sus jugadores activos, han pasado por episodios similares. El primero de ellos, Marko Biskupovic, lo vivió en 2014 defendiendo la tricota de la Universidad Católica. Sufrió una grave lesión en el duelo que disputaba su elenco ante Santiago Wanderers, por la fecha 11 del Torneo de Clausura. El zaguero quedó con una fractura de tobillo tras una infracción durísima del delantero local, Marcos Sebastián Pol.

El futbolista estuvo cerca de medio año sin jugar producto de una luxo fractura de tobillo izquierdo, según el diagnóstico entregado por el doctor de la UC, Jorge Arriagada.

Hoy defendiendo al granate, Marko no ha querido revivir ese capítulo, tampoco referirse a lo que le ocurrió al “Gato” Silva, aunque en la interna ha conversado este tema con sus compañeros y con  el lateral Jovany Campusano, quien sufrió la misma doble fractura de Silva, un año después.

Fue en el 2015 en el estadio Sausalito de Viña del Mar,  en el partido en que Deportes La Serena cayó por 2-1 ante Everton por la final de la postemporada. Corría el minuto 28 del primer tiempo, en esa desafortunada acción con Fernando Saavedra que le provocó la lesión.

Fueron seis meses de recuperación para comenzar nuevamente a familiarizarse con el balón y las prácticas con relativa normalidad. No fue fácil, incluso el año pasado debió ser intervenido nuevamente para sacarse el clavo que le habían puesto en la operación y que lo complicaba.

Revivirlo nuevamente

“Ver lo que le pasó a Francisco Silva, es revivir nuevamente lo que me ocurrió a mí en Viña del Mar, yo estuve en su lugar y sé por lo que debe estar pasando en este momento”, explicó el jugador granate, “realmente no se lo doy a nadie, son lesiones traumáticas que quedan en el recuerdo, son momentos en que el mundo se te viene encima”, nos relata tras el entrenamiento de ayer en la víspera a lo que será el duelo con  Wanderers de este sábado en el Estadio Elías Figueroa, en Playa Ancha, “lo primero que se viene a la cabeza es si volverás a jugar”, precisa.

Concuerda que ya con el tiempo, “la pierna ya no es la misma de antes y comienzas a acostumbrarte con los pequeños dolores que van quedando. Al comienzo se ve poco cambio, poca mejoría, la recuperación es más lenta”.

Por lo mismo precisa que frente a este tipo de situaciones, los futbolistas deben estar preparados, “es cierto que siembra la duda si podrás seguir jugando, hay que ser muy fuerte de cabeza para afrontar una lesión de estas características, al gato le deseo una pronta recuperación”, argumenta.

De hecho relega de responsabilidad al infractor de su lesión y al futbolista en general, “yo me llevo el recuerdo, lo que viví en Viña, pero no son jugadas de mala intención. Después con Saavedra me fue a visitar y estaba apenado por lo ocurrido, ningún compañero quiere dañar a otro, no lo veo con grado de maldad”.

Respecto de los tiempos de recuperación, Campusano puntualiza que eso es relativo, “tuve un daño en la parte nerviosa, aunque pasaron como seis meses que se consolidó el hueso y de ahí un mes para comenzar a jugar, aunque no es lo mismo estar en los entrenamientos que estar en un partido”.

Han pasado cerca de cuatro años de ese momento crítico y el lateral serenense dice hoy que se siente bien, cada día mejor. “El año pasado me saqué el clavo que me molestaba en la pierna, estaba suelto, me complicaba hasta que decidimos sacarlo y realizar otra intervención, aunque ahora ya estoy mucho mejor”, explicó.

 

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