• La idea de incorporar al atacante Humberto Suazo, siempre ha sido para tenerlo en el área, ser asistido y termine las jugadas. En el actual momento del equipo, es el que las inicia, encontrándose generalmente solo.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El equipo serenense que dirige Francisco Bozán, volvió a perder quedándose en solitario en el último lugar de la tabla de colocaciones, dejando una pobre imagen en el Estadio La Portada. La hinchada reclama por la salida del entrenador, quien dice que no dará un paso al costado.

Escuchar al entrenador de CD La Serena, Francisco Bozán, es entrar en una dimensión desconocida. Poco apegado a la autocrítica muestra su enfado al tener que responder las preguntas de periodistas y reporteros que buscan su análisis para explicar el porqué de la derrota ante Universidad de Concepción por 0-1 que lo mantiene al fondo de la clasificación y tempranamente como principal candidato al descenso.

En una escueta conferencia de prensa donde no existen opciones a las contra preguntas, dijo tras esta nueva derrota, la octava en once partidos, prácticamente lo mismo que planteó la semana pasada cuando se inclinó en uno de los partidos más flojos de los granates ante Audax Italiano, en el sintético de La Florida.

Repitió que no pensará renunciar y que el momento es muy difícil por los resultados y la posición en la tabla, aunque esta vez recalca que hay una distinción entre ambos partidos, ya que se crearon más oportunidades y en el cómo terminaron perdiendo, “terminamos perdiendo nosotros, como equipo, con errores nuestros, que creemos que tienen solución, así como creemos que tienen solución las ocasiones que pudimos habernos generado y no logramos concretar”.

Cuando perdió con Audax Italiano en la capital, hace menos de una semana, había dicho que, “… no fuimos capaces de tener y generar ocasiones…después, como nos ocurrió en el partido  anterior, reaccionamos y terminando empatando, con la sensación de que estábamos más cerca nosotros de ser más profundos… el segundo gol de ellos fue un error del equipo, un error colectivo”.

Un total de 180 minutos de juego, con la misma definición o explicación y prácticamente los mismos argumentos, aunque esta vez agregó que “nos ha costado volver a retomar el nivel”, lo que ciertamente se ve a la vista, ya que desde que se reanudó la competencia, apenas ha obtenido un punto, que fue  en la igualdad ante O’Higgins 1-1 y tanto él como sus dirigidos, no encuentran la organización necesaria.

Es otro equipo

Del equipo que antes de la pandemia  mantenía un juego definido (no así los resultados), que iba de frente a buscar los partidos creando mucho riesgo, preferentemente por el avance de sus bandas, ya no queda nada. El despliegue no se ve y la desesperación hace presa al interior y exterior de la cancha,

Y no se ve por donde encontrar la salida. El equipo que sucumbió ante los itálicos fue prácticamente el mismo que presentó ayer en La Portada. Hizo responsable de ese flojo partido al único canterano del equipo, Vicente Durán, el único que siente la camiseta y tiene identidad con la institución, mandándolo a la banca, en reemplazo de David Achucarro, manteniendo al resto, sabiendo que hay varios ahí en el césped que no tienen la argumentación siquiera para la convocatoria.

El partido fue tan chato y de poco análisis como el anterior. Bozán se aferra a su idea y se vuelve a equivocar. Sigue dejando sin compañía al Pájaro Valdés y no explota las bandas para surtir al Chupete Suazo, que debe salir muy lejos del área para poder encontrarse con el balón. Así pasó todo un tiempo en La Portada, donde dos equipos que se cuidaron demasiado uno de otro y no proyectaron jugar en campo contrario.

En la etapa final llegó lo increíble. Entre Suazo y Paredes desperdiciaron la más clara oportunidad de anotar cuando el portero Guillermo Reyes estaba vencido, salvó desde la raya el defensor Correa, lo que pudo darle la tranquilidad para manejar el partido. Recién comenzaba la segunda etapa, sin embargo La Serena no mejoró. La presión se hizo cargo de los hombres de Bozán, dejaban espacios, el equipo estaba quebrado, las marcas se fueron haciendo cada vez más distantes, las bandas no fueron aprovechadas y los cambios que utilizó para sacar ventajas de esos carriles, caso Walter Ponce, no surtió el efecto, porque el atacante no se siente bien en esa función. De esa manera desperdicia, agota y pierde alternativas.

El gol del campanil, a nueve minutos del final, nuevamente en una pelota que pierden en la salida, justificó el orden,  la mayor solidez del rival y el convencimiento y credibilidad que tienen los jugadores con su entrenador.

 

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