• El festejo del primer tanto aurinegro en el Francisco Sánchez Runmoroso. Farfán, Benítez y Pineda, en la primera alegría de una tarde que resultó redonda para el equipo de Patricio Graff.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El equipo de Patricio Graff se dio un lindo gustito en el remozado césped del estadio Francisco Sánchez Rumoroso al imponerse por 2-0 a Colo Colo en la séptima fecha del Torneo Oficial. El conjunto aurinegro, que anotó por intermedio de Benítez y Pinilla, fue dominador de principio a fin ante un rival que poca resistencia opuso.

Al minuto 65 se siente un estruendo en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso. El delantero Mauricio Pinilla, que había calentado hacía mucho rato con sus compañeros, ingresaba al  ahora bien cuidado césped del recinto deportivo en lugar de un extenuado Jean Paul Pineda. A esas alturas del compromiso el equipo de Coquimbo Unido vencía con autoridad a Colo Colo con el tanto de Jonathan  Benítez, que llegó a los 52’ minutos tras una gran corrida de Rubén Farfán. La alegría por el ingreso del ariete se notó tan fuerte como el temblor grado 5,1 que despidió a todos desde el mismo recinto deportivo un par de horas después y el jugador, tras dejar atrás su primer pique que lo privó del aire, botó la ansiedad y se instaló en medio de los centrales de Colo Colo, todavía apunados y mareados con la velocidad de los extremos piratas que en pleno segundo  tiempo pasaban por sus bandas como Pedro por su casa.

 

Poca resistencia

Ese gol de Benítez estableció una diferencia en la cancha que en la primera fracción no había logrado percibirse, ya que el balón fue compartido con unos primeros 20 minutos donde  los albos controlaron que Coquimbo impusiera esa presión alta que suele marcar las diferencias en la tenencia del juego.

Cerca de la media hora, Coquimbo se asentó bien en el nuevo césped del Sánchez Rumoroso y desde ahí no soltó más el control del juego. Un Navarrete que asomó de manera sorpresiva en lugar de Mauricio Yedro, quien se quedó en la banca por una pequeña dolencia muscular, fue rápidamente complementando su trajín con Cornejo y Galani, dos que terminaron siendo socios de todos, tanto en los afanes de control como en la faceta ofensiva, en especial cuando salieron a buscar el partido y controlar el balón en la salida del visitante. Fue clave en la tremenda diferencia.

 

Un buen primer tiempo

Un par de remates de distancia de Mouche  y Alarcón, pusieron a prueba la elasticidad del cuidatubos Matías Cano, respondiendo con aplomo y seguridad. En la otra área, en tanto,  cuando Farfán y Benítez comenzaron a ganar sus duelos a los marcadores, los centros al área del cacique llovieron y  si bien pudieron anotar Pineda,  el propio trasandino Benítez y Farfán con un remate que se fue alto, el marcador no se movió

 

Los goles

Estos llegaron en la segunda fracción. Los albos definitivamente fueron absorbidos por la  presión de los porteños que  se encontraban con espacios ante un rival quebrado o partido  y que cada vez que miraba el arco de Cano, le costaba un mundo volver con velocidad a defender el propio.

En ese sentido el trabajo de John Salas, por la banda diestra, y Farfán terminaron por opacar a su marcador. El primer gol permitió que este último  llegara de manera directa a un mano a mano con el meta Cortés y cuando el balón ya ingresaba al arco, Benítez la empujó para decretar la apertura del marcador.

Desde ese momento se soltaron todos. El técnico Patricio Graff dispuso el ingreso de Mauricio Pinilla y su homólogo de los albos, Mario Salas, en un afán desesperado por salvar a los pasajeros de un barco que se hundía, mando al terreno a los “veteranos” Jorge Valdivia y  Esteban Paredes,  para siquiera pretender  volver a Santiago con la paridad. No obstante, no les alcanzó. Por el contrario, fue ahí cuando Coquimbo mostró su mejor versión.

 

Gol de pinilla

Con Pinilla en cancha, Coquimbo creó más peligro. Las bandas fueron un constante pasadizo y los centros que caían en el corazón del área de Brayan Cortés, eran una ocasión manifiesta de gol, hasta que un preciso centro de Salas, de derecha a izquierda,  se encontró con el cabezazo del ariete Pinilla, quien la empujó hasta el fondo del arco para desatar la alegría de un equipo y una hinchada que necesitaba volver al triunfo después de tres jornadas sin saber de victorias.

De esta manera  amarraron  una victoria con tintes históricos que quedará grabada por siempre en la historia de ambos equipos.

Después del tanto de Pinilla  (quien dejó atrás más de 300 días sin disputar un encuentro oficial, el último había sido por la U en Copa Libertadores  ante Botafogo), no hubo más lucha, el partido se desvirtuó ante la impotencia de un rival que buscó a través del alegato, resistirse a la supremacía física y colectiva de un Coquimbo que después de este 2-0 tiene que dar otras señales en su juego ofensivo para que así pueda escalar posiciones y ubicarse en una zona de mayor confort y reconocimiento en la clasificación. 0802i

 

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